Dalia
Cerraba los ojos y recordaba ese abrazo, sonreí, me miraba al espejo, pensaba es linda, tiene linda sonrisa, Sebastián apareció tras de mi.
- Esa sonrisa es realmente linda- le dije con una sonrisa en mis labios, ella sonrió atreves del espejo, coloco sus cosas, camino hacia mi.
- Fue un muy bien día- le di una sonrisa, el se acerco, me abrazo y beso mi cuello.
- Me encanta verte sonreír- bese su cuello, acaricie su pierna con la yema de mis dedos.
- Amor- no tenia ánimos, ni ganas.
- Entiendo debes venir cansada- me separe de ella.
- Discúlpame por favor- estando recostados, el me abrazo, yo suspire, cerré los ojos e intente dormir, era muy noche no pensé encontrarlo despierto, pensé.
Yazmin
Mi cabeza, mis fuerzas estaban puestas en lograrlo, en demostrarle que no equivoco al darme el cargo de su asistente, sonreí, entre a la cocina, preparaba café, mi madre entro.
- Hola, mi amor, buenos días- la mire.
- Hola madre- sonreí- anoche llegué muy tarde y no quise despertarte- ella me miro.
- Mi amor, no te preocupes, llegue cansada y me quede dormida mientras veía tv- ella se acerco a la mesa, tomo un folder lo coloco en mis manos.
- ¿Qué es? - mi hija me sonrió.
- Ábrelo- ella sonrió, al abrirlo y leer lo que decía me abrazo con fuerza.
- Felicidades mi amor- la abrace con fuerza- estoy orgullosa de ti- acaricie su rostro.
- No, madre, esta orgullosa de ti – ella empezó a llorar- esto es un esfuerzo mutuo- seque sus lágrimas- ya no tendrás que trabajar tanto- la abrace, bese su frente.
- Mi amor, es tu primer sueldo, necesitas comprarte cosas- la mire- ropa, un auto para que ya no salgas tan temprano de casa- la mire.
- Ese no es problema, me dio un auto la abogada Villaseñor- sonreí, serví el café, tome un poco de fruta, tome mis cosas y Salí de la casa, hacia el despacho.
Dalia
Sostenía mi bolso, por primera vez en años conduje mi auto, quería manejar ir en mi auto, sola, escuchar una canción de enamorados, disfrutar del aire rosando mi rostro, me coloque las gafas de sol, encendí el auto, conduje hacia mi oficina, al llegar, baje del auto, entregue las llaves al parking, camine con esa seguridad que me caracteriza, entre al elevador y ahí estaba ella, gafas oscuras, una falda, azul con cuadros, una blusa blanca, su bolso, portafolio, sus zapatos tan limpios como siempre, me sonrió, Dios que sonrisa.
- Hola, buen día- una sonrisa en mis labios, me sentía algo nerviosa cuando la tenia cerca.
- Buen día Herrera- no la mire, o quizás si, pero sin que se diera cuenta, actué normal, pero debo decir que estaba nerviosa, por pasar tiempo a solas con ella, el ascensor se detuvo, Sali antes que ella, yo seguí mi camino, ella se detuvo supongo que, a recolectar mi correspondencia, minutos llamaron a la puerta- pase- me senté.
- Buen día Abogada- le di nuevamente una sonrisa, la mesera entro con su desayuno.
- Buen día- la mesera estaba por colocar la charola cuando dije- no por favor, desayunare en la terraza- camino hacia la terraza, nosotros tras ella, la mesera salió, yo me senté a desayunar, Yazmin me dijo.
- El día de hoy tiene reunión a las once a.m- Villaseñor me miro.
- Espera a que desayune- la mire, ella sonrió, sus ojos, su mirada, mis ojos la recurrieron, posándose en sus caderas, elle de inmediato dijo.
- Tiene comida con el Sr. Barovier- la descubrí mirándome no precisamente los ojos, así que recalqué- su esposo.
- Lo pensare- golpe bajo pensé, ella se sentó a mi lado, yo le serví café, ella tomo la taza.
- Gracias- le di una sonrisa, ella correspondió, esa sonrisa me puso a temblar, me hacia pensar que es hermosa, que su sonríe, era única, jamás había visto una así, pensé, ella termino su desayuno.
- Ahora si, Herrera a trabajar- ella camino tras de mi, entramos a la oficina, nos sentamos en la mesa de reunión, ella estaba concentrada, yo también pero cuando nuestros ojos se encontraban, me olvidaba de todo, así estuvimos hasta las once de la mañana, hora de mi primera reunión, ella espero en su oficina.
Yazmin
Tener una oficina en el quinto piso, justo al lado de ella, mi jefa, la abogada que mas admiro, sonreí y la sonrisa mas bonita, no, que digo, me levante de la silla, fui a su oficina, tome unos documentos, regrese a mi oficina, revisaba algunos expedientes, concentrada,
Dalia
Entre a su oficina, ella estaba sentada en su escritorio, concentrada, su perfil era perfecto, me quedé mirándola, recargada de la puerta, en ese momento, recordé, si me recordaba a mi, pensé, ella levanto la mirada, sus mejillas se sonrojaron.
- Disculpé- me puse de pie, de inmediato en cuanto la vi.
- ¿De que te disculpo? - la mire, camine hacia ella.
- Quizás me hablo y no la escuche- la mire, nos quedamos paradas una frente a la otra, ella es mas alta que yo, nuestros ojos se encontraron, no decíamos nada, solo nos mirábamos, hasta que su teléfono sonó.
- Te espero en mi oficina- tomé el celular, el nombre de mi esposo estaba ahí, no respondí.
- Si, ahora voy- ella salió de la oficina, yo regrese a mi escritorio, tome las cosas, camine hacia su oficina, llame a la puerta, ella me hizo pasar.
- Pase, por favor- ella entro, yo estaba en la llamada con mi esposo, ella colocaba los documentos sobre la mesa, yo no paraba de mirarla, colgué la llamada.
Yazmin
No sabia que hacer cuando entre y ella estaba en su llamada así que coloque los documentos sobre la mesa, prepare todo para que ella los revisara, Dalia colgó la llamada, se acerco.
- Saldré a comer- me acerque- quizás vuelva tarde, por favor, revisa los documentos que te deje- cuando dije eso entro Barovier, su rostro cambio.
- Claro abogada- intente sonreí, pero mis ojos, estaban posados en ese tipo, pero no como admiración, era apuesto, pero.
- Vuelvo mas tarde- mi esposo se acerco intento besar mis labios, yo me aleje, el beso mi mejilla.