Yazmin
La oportunidad había llegado, mi sueño seguía, esas palabras, resonaban en mis oídos, hacían brillar mis ojos, dibujaron una sonrisa, en mis labios, de inmediato, imagine el rostro de mi madre cuando le diga, que seré asistente de la mejor abogada del mundo, pensé.
- Estarás a prueba un mes- le dije seria- esta es la propuesta económica- deslice sobre la mesa un folder color crema, ella lo tomo entre sus manos, los abrió.
- Gracias- sonreí- agradezco la oportunidad- quería brincar, gritar, pero mantuve la calma.
- Ese es el sueldo inicial- le dije, mirándola, en ese momento me recordó a alguien, a mi pensé.
- Sera un placer ser su asistente- sonreí, Dalia se puso de pie.
- Demuéstralo con tu trabajo- le di la mano- bienvenida nuevamente- nos miramos a los ojos, de inmediato a parte la mirada, Oscar dijo.
- Vamos por tus cosas, te instalaras en la oficina de a lado- caminamos hacia la puerta.
Dalia
Salieron de mi oficina, yo recargue la cabeza sobre el respaldo de la silla, han pasado cuatro meses, y cada día estoy mas confundida, pensaba, me di vuelta con la silla, mi mirada estaba puesta hacia el cielo, era un cielo azul, recordé su sonrisa.
Yazmin
Mientras colocaba mis cosas en una caja, recordaba el monto que venia en la propuesta, era una buena cantidad de dinero, era un buen comienzo, pero yo quería mas, ganarme un lugar, seguir haciéndome notar ante, ella, suspire, durante el mes yo preste mucha atención a los consejos de Oscar, las indicaciones, el se acerco a mi, era su ultimo dia.
- De ella aprenderás mucho, pero debes ser muy discreta, no tan expresiva, tienes los conocimientos y eso te ayudara mucho, cuando ella este de mal humor, habla solo lo necesario- le di una sonrisa.
- Gracias por los consejos- el me sonrió.
- Ahora vamos a su oficina, tu harás las cosas sola, como si yo no estuviera- caminamos juntos, ella llevaba las agendas, yo caminaba a su lado
Dalia
El ultimo día de trabajo de Oscar, el ultimo día trabajando los tres, ellos revisaban documentos, yo servía mi tercera taza de café, mire mi reloj, era muy tarde las ocho de la noche, me acerque a la mesa donde ellos estaban.
- Chicos- levanto la mirada Yazmin y respondió.
- Diga- la mire, cuando nuestras miradas chocaron, agache el rostro.
- Vamos es tarde, los invito a cenar- les di una sonrisa, Oscar correspondió.
- Gracias- Yazmin acepto también.
- Claro vamos- los mire a los dos, pero mis ojos la buscaban a ella.
- Vamos, vayan por sus cosas- ellos salieron de la oficina, yo fui al tocador, retoque mi maquillaje, Salí, camine hacia el ascensor, baje al estacionamiento, llegue antes que ellos al restaurante, a los lejos los vi, Oscar le decía algo a Yazmin.
- Ella llego antes, eso no debe suceder, odia que le hagan esperar- mire a Yazmin.
- Lo siento- lo mire- no volverá a sucede, prometo no manejar como abuela- el soltó una carcajada.
- -Poco a poco, solo no la hagas esperar- le repetí-ella te da auto con la idea de que estés antes que ella en donde te necesita, así que el auto que condujiste desde hoy estará a tu servicio, mientras trabajes con ella- llegamos a la mesa de la Señora. Villaseñor, ella sonrió, sostenía la carta entre sus manos.
- Hola, buena noche- ellos se sentaron, ordenamos la cena, antes de que sirvieran el teléfono de Oscar sonó, se levanto de la mesa.
- Una disculpa- era mi esposa, me aleje un poco de la mesa.
- No te preocupes- mis ojos, me hacían una mala jugada, la buscaban a ella, sus labios, se veían lindos pensé, con ese labial, La abogada, rompió el silencio.
- ¿Te gusta el vino? - que mala manera de iniciar una conversación, pensé, pero logre atrapar su atención, logre que sus ojos se posaran en mi, sin objetivo claro y con sonrisa y miradas, ahí estaba yo en eso que llame mi primera cita con ella.
- Realmente bebo muy poco-no sabia de vinos, lo mas que he tomado son cervezas, somos de mundos diferentes, pero algún día lograre ser tan exitosa como tu pensaba mientras ella hablaba.
- Bueno te explicare un poco de los vinos y las comidas con las que los acompañas- ella sonrió, escuchaba atenta, sus ojos se posaron en mi, Oscar regreso, a la mesa, cenamos, la conversación era de lo mucho que aprendió conmigo, de como lo ayude, al terminar la cena, ordenamos una bebida, finalmente, nos despedimos.
- Que pasen buena noche- sonreí- gracias por la cena- mire a la abogada Villaseñor, ella se acerco.
- Ven aquí- abrí los brazos- te deseo éxito, sonreí, en ese momento me arme de valor, me acerque a Yazmin, bese su mejilla, ella me abrazo, en su abrazo, sentí una electricidad recorriendo mi cuerpo, armando, colocando una pieza, nos separamos, ella me sonrió.
- Con cuidado, que pase buena noche- ella sonrió, al ver esa sonrisa, algo en mi cambio, su perfume estaba en mis fosas nasales, impregnada en mi piel.
- Descansa Herrera- Oscar y ella se fueron yo mire al chofer, al guarura, camine hacia el auto, subí, le dije al chofer- al bar de siempre por favor, ese lugar, es mi lugar seguro, a donde voy cuando estoy triste, contenta, confundida, el chofer estaciono el auto, baje, entre directo a la oficina de Fabricio, llame a la puerta, entre, el sonrió al verme.
- Mi amor- la abrace y bese su mejilla.
- Querido- su abrazo me daba calma, me daba tranquilidad, me sentìa protegida estando cerca de èl.
- Bienvenida- nos sentamos en el sofá- ahora vuelvo- camine hacia la cantina, serví dos copas, regrese al sofá.
- Estoy preocupada- mi cabeza estaba recargada sobre el respaldo del sofá, me levante, quite el saco, los zapatos, aquí no era la abogada, era Dalia, la niña que Fabricio, ayudo, la adolescente que el cuido y guìo, a pesar de tener la misma edad.
- Amiga- la abrace con fuerza, al soltarla tome sus manos- disfrútalo, déjalo fluir, no siempre tienes que estar perfecta- la mire, ella es muy exigente consigo misma, es estricta y muy disciplinada, exageradamente, pensè
- No es tan fácil- deje caer los hombros, resignada- hoy la abrace, bese su mejilla- suspire, recordar su sonrisa, el aroma de su perfume, la suavidad de su piel.
- Es fácil, nosotros lo complicamos- la mire, se veía diferente, con un brillo en sus ojos.