¿QUE ME PASA?

1271 Palabras
Lidia Su sonrisa, la forma en la cual hablaba de esa mujer, el brillo en sus ojos, lo conozco, pensaba mientras ella, hablaba. - Admiro tanto a la abogada Villaseñor- suspiré, cuando lo dije, recordé su rostro serio, su pose, el timbre de su voz y esa seguridad, que la hace ser única. - Estoy segura que lograras ser mejor que ella- la anime, se que se esfuerza mucho por los estudios, por aprender, por algo es la mejor de la generación. - Gracias, amiga- le di una sonrisa- caminamos hacia las oficinas de la universidad, el momento de registrar mis practicas profesionales había llegado, el primer logro, suspiré, estar en el despachó de la abogada Villa señor, sonreí, el lugar mas peleado y a donde solo entran los mejores, ello lo recalco, hoy pensaba mientras esperaba mi turno para entregar mis documentos. Dalia Llegue a casa antes de ver caer la noche, baje del auto, le di mis bolsos, mi saco a mi chofer, yo camine hacia el jardín, me quite los zapatos, camine descalza sentir la textura del pasto me relajaba, era buena terapia, alguna vez lo dijo un psicólogo , y desde entonces cuando estoy preocupada, triste o confundida, y ahora no se porque estoy aquí, cada paso, cada gota de lluvia rebotando en mi rostro, mojando mi blusa, mi cabello, mis pies, me venia tan bien que no tenia intensiones de entrar a casa, cerré los ojos, sentí un brazo, rodeándome, el perfume de él, dije su nombre. - Sebastián- una ligera sonrisa se dibujo en mi rostro, tantos años de casados, tanta admiración que sentí hacia el, suspire. - Su señor esposo- bese su mejilla- Señora de Barovier- dije lleno de orgullo, tome su mano, la bese. - Así es mi amor- suspire, el me soltó se poso frente a mi, sus ojos azules, su mirada, su risa. - Te amo- enmarque su rostro, la bese. - Pensé que no estabas en casa- el se quito el saco, lo coloco sobre mis hombros. - Salí a comer con los chicos- la abracé, estaba empapada- por favor amor, entremos a casa- seguía abrazándola. - Esta bien- camine con el hacia la entrada de la casa, el abrió la puerta, el siempre ah sido un caballero, pensé, su teléfono sonó, me miro, con esos ojos azules. - Ahora vuelvo- bese su mejilla, camine hacia el despacho, asuntos de negocios . - Claro- sus llamadas telefónicas son eternas, me quede en la entrada de la casa, suspire, levante la mirada, el techo era alto, todo era lujoso tal como lo soñé, pensaba, regrese hacia ala puerta, la abrí, camine unos minutos, hasta que mi cuerpo empezó a temblar de frio, regrese a la casa, me fui a la ducha, estando en la tina, cerré los ojos. Yazmin Llegue a casa, me fui directo a la regadera, el día era lluvioso y yo temblaba de frio al salir me coloque la pijama, seque mi cabello y fui a la cocina, hoy yo preparo la cena para mi madre, encendí, la música, sonreí, de la nada, al escuchar una canción romántica, ella vino a mi mente, sonreí, al terminar la cena, me senté sobre el pequeño sofá, gris de la casa, junto a la ventana, tome mi celular y la busque en una red social, al encontrarla, ahí estaba ella guapa y radiante como siempre, a su lado un hombre, leí los comentarios de la fotografía : ``La abogada Villaseñor y su esposo el empresario Sebastián Barovier’’, me levante del sofá, por alguna razón me sentí incomoda, deje mi teléfono sobre la mesa, fui a la cocina, serví un vaso de agua. Dalia Salí de la tina, la ducha y la caminata fueron efectivas, pensaba mientras caminaba hacia el closet, Sebastián, estaba recostado son un libro entre sus manos, yo regrese a la habitación, secaba mi cabello, tenia la bata de baño puesta, la cual quiete después de secar mi cabello, o al menos eso intentaba, fue ahí cuando mi esposo noto mi presencia, coloco el libro sobre la mesa de noche. - Usted- camine hacia ella- sigue hermosa, perfecta- la miraba, casi desnuda, me puse de pie, camine hacia ella, abrí su bata- Eres hermosa y tan sexy- le dije al oído. - Gracias mi amor- el empezó a besar mi cuello, sus manos subían por mis piernas, sus labios dejaban besos cortos en mi cuello, en mis hombros, yo cerré los ojos, dejándome llevar por sus besos y sus caricias, el fin de semana lo pasamos de forma romántica, en casa, haciendo el amor, en su estudio, en mi estudio, en la habitación. Yazmin Los primeros tres meses, pensé, mientras entraba a ese gran edificio, vistiendo muy formal, elegante, la puerta del elevador se abrió, entre, agache la mirada, estaba distraída, hasta que una voz femenina, dijo. - Buen día Herrera- si era ella coincidimos una vez mas en el elevador, en estos tres meses he disfrutado tanto mi estancia en el elevador a pesar de tener fobia a los lugares cerrados pensaba, mis ojos la buscaban, empece a sentirme nerviosa, hasta que las puertas, del elevador se abrieron, salí sin decir nada, pero me detuve, me quede revisando unas plantas que tenemos en la oficina, la vi pasar, paso justo junto a mi. Yazmin Su perfume inundaba mis sentidos, su presencia me colocaba nerviosa, y buscaba una excusa para coincidir con ella, no, no puede ser, seguí mi camino hacia mi lugar de trabajo, ese lugar que me tenia tan cerca de ella y a su vez tan lejos, coloque mi bolso, me senté, estos meses he intentando ser la mejor, siempre lo intento y lo hago pero ahora me esforzaba aun mas, quería hacerme notar, que ella me vieran y aun no entiendo la razón. Dalia Reuniones, revisiones, una mañana muy cansada pensaba, la puerta de mi oficina se abrió, mis ojos se posaron, yo estaba lista para reprender a quien se atrevía a entrar de esa manera a mi oficina, pero al ver un enorme ramo de rosas, sostenidas por el vigilante, no dije nada, venia a acompañado de Sebastián, el entro, me sonrió. - Buena tarde señora abogada- se levanto de su silla. - Hola mi amor- sonreí, caminé hacia el, el chico que llevaba las flores, salió de la oficina, yo ya estaba frente a mi esposo. - Quise traerte estas rosas- ella beso mis labios, amaba que hiciera eso, me recordaba a esas muchas veces que le lleve flores, que intente conquistarla con mis detalles. - Gracias amor- lo abrace, cerré los ojos al hacerlo, con el me sentía tranquila , segura, pero. - También vine para invitarte a comer- ella se separo de mi. - Me encantaría, pero- no me dejo terminar. - No acepto un no como respuesta- la mire serio. - Esta bien- camine hacia mi escritorio, tome mi bolso, regrese a donde estaba el, salimos de la oficina, caminamos hacia el elevador, el cual, al abrirse, apareció un amigo de la familia, mi esposo se detuvo a conversar con el, yo sonreí, hasta que levante la mirada, ahí estaba ella, mi mirada se poso en ella mi sonrisa se desvaneció, ella se fue de prisa. Yazmin Ver su sonrisa, me hizo detenerme a verla, a admirar ese rostro y esa sonrisa, no siempre se ve así, pensé, cuando levante la mirada y poso sus ojos en mi, me aleje me sentí apenada, nerviosa e incomoda, por la presencia de ese señor, estando lejos, en la pequeña cocina donde servíamos el café, me detuve a pensar ¿Qué me pasa?
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