Camille sintió una mezcla de sorpresa y emoción. La Constructora Duval era una de las compañías más respetadas y prestigiosas en el sector de la construcción de hoteles. Un acuerdo con ellos podría llevar su negocio a nuevas alturas. —¿La Constructora Duval está interesada en mi empresa? —preguntó, aun tratando de asimilar la noticia. —Así es, hija. Uno de los directivos quedó impresionado por tu trabajo y está interesado en una colaboración. Este acuerdo podría abrir muchas puertas para ti y tu empresa —dijo su padre, con orgullo evidente en su voz. Camille sonrió, sintiendo una oleada de gratitud y determinación. Sabía que este era un gran paso y estaba lista para aprovecharlo al máximo. —Gracias, padre. No podría haber llegado hasta aquí sin tu apoyo —dijo, conmovida por las palabra

