Mientras tanto, el señor Winter calentó agua en la planta de abajo y, en un momento, transformó su aspecto de bostoniano bien vestido al de una simple lavandera, con la camisa arremangada y listo para bañar al niño. Aunque jamás se le podría considerar simple u ordinario, no con su llamativo perfil. Y luego estaban esos músculos bien definidos, que saltaban a la vista mientras él luchaba contra Thomas agarrándolo con su fuerte brazo mientras lo frotaba con el otro. Kamila se sentó en la alfombra del baño con Lillian mientras Byron enjabonaba a Thomas. Había mucha espuma suelta volando por el cuarto de baño, algunos resbalones en la bañera de patas, e incluso algunas risas. Kamila notó la dulzura de Byron que brillaba a través de su firmeza, al mismo tiempo que trataba de evitar que todo

