FEDERICO Federico está de pie en la cocina, con el teléfono en la mano, mientras revisa el menú de un restaurante tailandés que sabe que le gustaba a Clarissa. Recuerda que ella pidió allí hace años; recuerda que pidió el pad see ew con verduras extra. Se pregunta si todavía le gusta. Desde la sala, se oye la voz de Clarissa, ligeramente elevada. Tiene a Paula en el altavoz. —¿Y todavía no te ha contestado? —la voz de Paula resuena, furiosa—. ¿Me estás tomando el pelo? ¡Ese cabrón! —No. Nada. —Clarissa suena agotada. Desgastada—. Envié ese mensaje ayer y... nada. Federico añade rollitos de primavera al pedido. De postre, arroz glutinoso con mango. —No puedo creerlo —continúa Paula, alzando la voz—. ¿Condujiste cuatro horas para confrontarlo y ni siquiera se molesta en responder? ¡Qu

