Federico Ella está de acuerdo, porque claro que lo hace. Federico la lleva al baño, el único baño, el que comparten él y Eduardo. Le da una toalla, le muestra dónde está todo y la deja sola. Va a su habitación y selecciona cuidadosamente la ropa de su cómoda. Una camiseta negra, suave tras años de lavado. Un pantalón de chándal gris con cordón en la cintura. Ambos le quedarán grandes, ceñirán su figura. Ella se verá bien con su ropa. El pensamiento le provoca un escalofrío oscuro. Los deja doblados fuera de la puerta del baño y luego se retira a la sala. Oye correr el agua, la imagina en la ducha, rodeada de su jabón y su champú. Limpiando las huellas de su hermano. Perfecto. Se sienta en el sofá y espera, paciente como siempre. Veinte minutos después, ella emerge. Clarissa La d

