Nikola quedó atrapado en la profundidad de su mirada, sus dedos rozando su mentón en un gesto que destilaba una mezcla de posesión y deseo contenido. Alissa cerró los ojos por un instante, un reflejo de vulnerabilidad que le recordó el dolor del agarre de Dashiel momentos antes. Sin embargo, la calidez de Nikola era distinta, más intensa, más controladora, pero de una forma que la envolvía y la atrapaba. —Lo siento —murmuró Nikola, interpretando su reacción como incomodidad, creyendo que le había hecho daño. Ella abrió los ojos, un destello de remordimiento asomando en su expresión al comprender el motivo de su disculpa. Con suavidad, llevó su mano hacia la de él, sosteniéndola, un gesto que reflejaba tanto aceptación como un reto silencioso. —No tienes que disculparte —respondió en un

