XVIII

1562 Palabras

XVIIISalvó la escalera como pájaro a quien abren el postigo de su penitenciaría, y con el mismo paso vivo, echó calle abajo hasta Recoletos. La cita era en aquel sitio señalado donde Pacheco había tirado el puro: casi frente a la Cibeles. Asís avanzaba protegida por su antucá, pero bañada y animada por el sol, el sol instigador y cómplice de todo aquel enredo sin antecedentes, sin finalidad y sin excusa. La dama registró con los ojos las arboledas, los jardincillos, la entrada en la Carrera y las perspectivas del Museo, y no vio a nadie. ¿Se habría cansado Diego de esperar? ¡Capaz sería...! De pronto a sus espaldas una voz cuchicheó afanosa: -Allí... Entre aquellos árboles... El simón. Sin que ella respondiese, el gaditano la guió hacia el destartalado carricoche. Era uno de esos clarens

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR