Pasé las siguientes dos horas en mi habitación, con el corazón en la garganta, esperando a que Edward viniera a darme el beso que había evitado por poco. Pero no lo hizo, y no pude evitar sentirme decepcionada ¿A qué diablos jugaba ahora? Por fin sabía que gustaba de mí. Cada reacción, gesto y emoción tenía sentido al ver que teníamos un sentimiento en común...o eso creí hasta hace dos horas. Y no podía evitar sentirme decepcionada por ello. Una notificación de mi calendario aparecía en la pantalla, era un recordatorio del cumpleaños de Nancy. Dos días restaban para este y para comprar un bendito antifaz. Sí, mi amiga decidió hacer una fiesta con un código de vestimenta: máscaras y antifaces. Cogí mi chaqueta y algo de dinero que me había dado mi madre. Bajé dando pequeños saltos, pero

