Lunes otra vez, apagué la alarma y me puse en marcha. Había quedado con Nancy para que me recogiera, así que me alisté rápidamente. La mansión estaba vacía a excepción de Luna. -Bye- me despedí, tomando una banana de arriba de la nevera y saliendo por la puerta de servicio. El auto de mi amiga aguardaba afuera. Cerré la puerta del coche en cuanto subí, ambas giraron sus cabezas como el exorcista. ¡Oh por todos los cielos! Exhalé. -¿No creen que es muy temprano para comenzar a hostigarme?- les pregunté, de repente, molesta. -Por el contrario, es el momento justo para deleitarnos antes de llegar a clases- respondió Kate, levantando el dedo índice. Nancy asintió de acuerdo con su loca amiga. -Luce diferente- señaló Kate, dirigiéndose a Nancy. -Sí, seguramente fue por el beso- concordó

