Desperté sintiendo un nudo en mi pecho. Edward dormía con un brazo sobre mi estómago y su rostro pegado a mi cuello, su respiración me daba cosquillas. Abandoné el colchón, sin hacer ruido, y salí al oscuro corredor. Desde aquí podía ver el débil resplandor de la luz de la sala, bajé. Mamá se encontraba allí, con los hombros encorvados sentada en el sofá. -¿Mamá?- le toqué la espalda, volteó a verme. Estaba llorando- ¿Qué sucede? Se limpió la mejilla con el dorso de la mano. -Pense que no me escucharias- dijo. -No lo hice, me desperté -Ve a dormir, tienes escuela mañana -No- me senté a su lado- Quiero saber ¿Por qué estás llorando? Se sorbió la nariz- Me preocupas, Ash, tu futuro me preocupa- dijo, la miré sin comprender a dónde iba- Soy consciente de tus sentimientos hacia Edward,

