Capítulo 75

1036 Palabras

LXXV —¡Basta, por favor! ¡Basta! —suplicó “ella”, gritando. No obstante, de aquel cuerpo de señorita no salió la voz dulce y armoniosa que Alexandro acostumbraba a escuchar. Tuvo que soltarla ante el estupor. Esa voz, claro que la conocía, esa voz lo acompañaba día y noche en su camino. Se miró las manos temblando; alguna clase de brujería debía ser todo aquello. La ira entonces llegó a su pecho y cuando Suni intentaba de nuevo escapar, la tomó otra vez por el brazo y la lanzó al piso con brutalidad. No, en ese momento no había educación ni clase. Cayó aquel ser humano al piso, sin señal alguna de querer defenderse, como el tímido conejo malherido que esperaba su final. Todo, porque ya estaba al descubierto. Su cabello postizo había volado lejos. Ahí, en el piso, desparramado como una

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR