Los encuentros son la primera página
¡No te vayas! La frase que comenzó todo. Me había rendido por completo al vivir esa experiencia que tanto había soñado. Nunca pensé que fuera él quien me lo pidiera. Parecía imposible nuestra historia o¿quizás si lo era? Era difícil saber cómo ocurriría todo, no me imaginé que fuera él. Nuestros caminos se entrelazaron cuando nuestros corazones ya estaban conectados hacia otra perspectiva. Solo caminábamos en nuestro propio rumbo, a nuestro paso. Teníamos sueños un poco distintos pero no pudimos evitar el encuentro.
—Bienvenida señorita Lía el profesor la espera– dejo la secretaria.
Aparentaba unos treinta años, su aspecto era de una mujer con casa e hijos. Yo estaba emocionada por conocer al nuevo maestro de redacción. Por años había esperado esta carrera y la redacción era mi vida prácticamente. Entré a la antigua sala en la que se encontraba. Un hombre de 30 años, alto, de pelo n***o, es increíble de creer pero me deslumbró a penas verlo sentado. Alzó sus ojos pardos y me miró, dijo:
–Adelante, sientate–
Confieso que me sorprendió por dentro, ¡qué hombre tan guapo y tan joven para ser mi maestro!
–Me dijieron que deseas hablar conmigo para el concurso de redacción, prácticamente ya me iba de aquí, ni siquiera está es mi oficina– me dijo sin rodeos.
–Exactamente Señor Gutiérrez, lo anhelo mucho– le contesté.
–Nada de Señor, llámame Mateo– replicó –¿Por qué quieres participar?– me preguntó.
–Solo quiero calcular mi propia capacidad, ver si vale la pena mis dotes de escritora o no.– le dije.
–¡Excelente! Estoy dando un taller especial para las personas que va a participar en el concurso. Allí les explicaré los temas que pueden seleccionar. Puedes ir si deseas– me explicó.
Yo estaba emocionada totalmente. ¡Qué hombre! Por supuesto que iba a ir y se lo dejé en claro.
–Parece que te ganaste la lotería mujer y esa cara de euforia– Gritó mi loca mejor amiga Briana, le falta un tornillo pero es la mejor. –Pensé que ya te habías olvidado de mi Lia, ya que estudias otra carrera distinta a la mía–reclamó.
Lo crean o no Briana estaba cursando el primer año de Psicología, una loca tratando a otros locos ¡Qué gran historia! Perfecta para uno de mis libros.
–No me des más vueltas y cuenta ¿Qué te tiene así? Suelta la sopa de una vez– prácticamente me empujó a contarle
–Conocí a mi profesor de redacción. Me cayó muy bien, incluso me va a ayudar con el concurso. Es tan amable–le expliqué
–Si , seguro, dime algo¿ Es sexy?– Lo esperaba de ella.
Siempre se huele todo, por algo estudia psicología.
–Tengo que confesar que no está nada mal el profesor– le dije con una sonrisa en el rostro
–¡Saz!, huelo romance en el aire. Va a ser tu amor¿Si o no?–me acorraló Briana con esa pregunta
–No voy a llamar amor a nadie. ¿Recuerdas mi sueño? ¿Te suena ser escritora?– le recordé.
–Un romance no viene mal. Yo no veo nada que sirva en mi clase. ¡Qué horror!– Expresó Briana.
–¿Y yo que soy? ¿Una rana?– saltó nuestro mejor amigo Carlos.
Siempre tiene algo que decir. Él ha estado enamorado de Briana desde que la conoció, somos mejores amigos antes de que yo conociera a Briana. Hizo de todo para entrar a Psicología aunque no le gustaba mucho. Solo para estar cerca de ella
–Ni rana eres tú, las ranas por lo menos se besan y se convierten en príncipe. Tu ni eso– Le abofeteó Briana con las palabras
–Bésame y así lo comprobamos– Le dijo Carlos sujetándola por la cintura.
Briana podría hacerse la desentendida pero aunque no lo reconozca Carlos le mueve el piso. ¿Cómo no hacerlo? Rubio, fuerte de porte atlético, ojos color miel y sonrisa brillante.
–Bueno chicos los dejo, voy a clase– Me fui directo al turno de historia del periodismo. Llegué tarde y corrí hacia la silla primera que ví al entrar, moría de la vergüenza que el maestro me viera.
–Sientate aquí, aún no comienza, no te preocupes– Me ofreció el asiento un compañero que no había visto.
Eran muchos chicos y solo llevaba dos días en la universidad. Cuando miré pensé que me había topado con un Dios griego. Era trigueño de piel,mucho más alto que yo, fuerte, ojos negros, su pelo estaba a su aire, las pequeñas ondas de las puntas le daban un porte digno de cualquier novela de las 9 de la noche. Si de chico con cuerpo perfecto estamos hablando este era el indicado. A parte enseguida percibí un aroma delicioso, venía de él, me encantó como se sentía. Sus ojos despertaron cierta curiosidad en mi de inmediato.
–Mucho gusto, soy Marcos, tu compañero de clase– se presentó
¡OMG! Creo que vio mi baba corriendo, está bien sexy como Briana decía. ¡Qué suerte poder sentarme a su lado!
La clase comenzó y entendí todo lo que explicó el maestro pero la clase era un poco tediosa, tomé mis notas para no dormirme. Me había levantado bien temprano para ver al profesor guapo de redacción antes de la primera clase.
–Bueno alumnos fue un gusto conocerlo, a su w******p le enviaré el título del trabajo para la próxima clase– Gritó el profesor saliendo por la puerta como un lince
–¡Qué locura por Dios! A penas conocemos la clase y ya hay trabajo. Hay que hacerlo y ya– me comentó Marcos, el galanazo
–Bueno la verdad me aburrí un montón. No pensé que fuera tan tediosa– le dije.
–Tienes razón e.... ¿Cómo era que te llamabas?– me preguntó
–Lia y no te dije mi nombre, disculpa– le contesté
–Bueno Lia ¿Tienes algún plan para el descanso ahora? ¿quieres tomar algo?– me preguntó.
No me lo creía, el sexy compañero me invitó a comer.
–En realidad no sé si mi mejor amiga Briana va a tomar algo al descanso–le conté
–No me importa incluirla pero no me rechaces así, que a penas te conozco–suplicó Marcos
–Está bien, vamos a la próxima clase–contesté
Llegamos a la próxima clase, era filosofía: el aburrimiento segunda parte lo llamé. No era que los profesores no supieran dar clases es que la filosofía no es lo mío. Tras unos largos cuarenta y cinco minutos de turno el profesor se despidió.
–¿Te gustaría hacer un grupo de estudios?– dijo una muchacha que me sorprendió por la espalda
–Perdón, no dije mi nombre, soy Andrea, su compañera de clase y este es mi mejor amigo Fernando– nos dijo señalando al chico de su lado.
–¿Tú guapo cómo te llamas?– le preguntó a Marcos sin vacilar.
¡Qué aventada! No pude evitar mirarla con desagrado.
–Marcos también de periodismo– le contestó él.
–Bueno ¿Qué van a hacer? ¿Se unen o no?– nos volvió a preguntar
La idea de hacer equipo con Andrea no me agradaba mucho, no se por qué su tono de coqueteo hacia Marcos me molestó, pero le dije que si y enseguida Marcos lo afirmó.
Llegó el descanso y fui en busca de Briana. Estaba en una banca escuchando música mientras ignoraba al pobre Carlos. Cuando vió a Marcos se sobresaltó y vino corriendo.
–¡Lia! Genial que estés aquí, vamos a tomar algo– me dijo Briana prácticamente brincando.
–En realidad Marcos me invitó, entonces le dije que tú posiblemente querias tomar algo conmigo, ¿Te importa que nos acompañe?- pregunté
–Por supuesto que no, claro, mucho gusto Marcos son Briana– se presentó con una risa pícara
–Ve con Carlos a buscar mesa que tengo que enseñarle una cosa a Lia– le dijo Briana a Marcos.
Enseguida fueron los dos y Briana me tiró del brazo para contarme un secreto.
–Lia por Dios, ¿de dónde sacaste a semejante escultura? Lo mejor es que se le nota en la cara que se muere por ti, tiene que ser tu novio o te mato– Me dijo sin vacilar ni un segundo.
Briana en verdad sabe cómo sacar su locura en cada conversación
–Bri relájate y deja de hacerte películas en la cabeza. ¿Cómo va a estar muriendo por mi sí a penas me conoció hace dos horas? Además, seguro que después que te vio se va a morir por ti, eres más guapa que yo–le confesé
En verdad era así. Briana parecía una modelo de las que salen en los comerciales de productos o en los desfiles de moda. Alta, delgada, piel perfecta, ojos azules y pelo lacio como si naciera con una plancha de cabello en la mano. Seguro se iba a fijar más en ella que yo
–¿Y esa desconfianza Lia? Reconozco que tengo mis atributos pero no tengo ni la mitad de curvas que tienes tú, una altura perfecta y un cabello que te mueres. Ese está a tus pies ya, hazme caso que conozco a los hombres. Tú no dejes de decirle sí, cada vez que te invite, ese hombre no se ve dos veces– me dijo como si nada.
Tal parece que ella dirige mi vida y no yo. Es mi mejor amiga e igual la amo.
–Lia ¿Qué prefieres para beber? Hay zumos naturales y bebidas con gas. Lo que quieras yo te lo traigo– se ofreció Marcos, me hizo sonrojar
–Yo misma lo busco, los jugos naturales son lo mío,sobre todo los de naranja y piña– le conté
–Yo quiero una limonada por favor– le dijo descaradamente Briana como si ya fuera su mejor amigo.
Nos buscó las bebidas y conversamos. Entre frase y frase noté que Marcos me miraba más de lo normal. Me sentía intimidada, ¿un chico tan guapo así mirándome? No podía creerlo. Nos despedimos de todos, pero Marcos y yo fuimos para la siguiente clase, no sabía cuál era, así que sería una sorpresa para mí. Me gustó el día de hoy en la universidad, fue interesante pero más interesante aún era Marcos, tengo que reconocer que Briana tiene razón. Un hombre así no se conocía dos veces, pero no podía hacerme películas yo. Ya veré qué pasa después.
En la tarde Marcos y yo nos dirigimos a la biblioteca en busca de libros sobre la historia del periodismo. Nos habían enviado una tarea enorme. Incluía leer tres libros del cual nos iban a hacer preguntas. Marcos y yo decidimos repartirnos. El leía uno y yo otro, luego cada cual contaba sobre lo que trataba el libro. Estuvimos un rato en la biblioteca hasta que nuestros ojos se caian de tanto leer. Nunca había leído tanto en mi vida. De repente escuché que me decía algo:
-Hay que volar en este tiempo, ¿a dónde?
Sin alas, sin avión, volar sin duda:
Ya los pasos pasaron sin remedio,
No elevaron los pies del pasajero.
Hay que volar a cada instante como
Las águilas, las moscas y los días,
Hay que vencer los ojos de Saturno
Y establecer allí nuevas campanas.
Ya no bastan zapatos ni caminos,
Ya no sirve la tierra a los errantes,
Ya cruzaron la noche las raíces,
Y tú aparecerás en otra estrella
Determinadamente transitoria
Convertida por fin en amapola.
–Es el “Soneto XCVIII. ‘Hay que volar en este tiempo”, de Pablo Neruda. ¿Nunca has leído Pablo Neruda?- preguntó.
–La verdad no, he leído muchos libros de poemas pero los de él nunca. Después de lo que has leído me llevaré ese libro a casa– le contesté
–No sabes cuánto me alegro. Es uno de mis escritores favoritos. Una pregunta, ¿A qué te quieres dedicar luego de graduada?– pregunta mirándome con esos ojos brillantes.
–Quiero ser escritora, dedicarme publicar mis libros. Llegar a la gente a través de ello y ayudarlos tal vez, me dices el tuyo– le conté
–Yo deseo contar las historias de la gente a través de la televisión. Hacer documentales en lugares remotos de toda la tierra. Me gusta la aventura. Mi sueño solo es la mitad de grande que el tuyo. Tu creas la historia, quisiera leer algo tuyo alguna vez. Tal vez algún día cuente tu historia de triunfos en la TV, hable de tus libros y de lo mucho que gustan– me dijo.
Nos fuimos de la biblioteca y salimos a la cafetería a por alguna cosa de picar. En las máquinas conseguimos algo para tomar y unas galletas. Luego llegó Briana:
–Veo que ya soy muy amiguitos y viniste a comer y no me avisaste. No importa, lo dejo pasar ya que estabas en buena compañía.–comentó.
–¿Sabía que hacen buena pareja?– insinuó Briana.
–Es cierto, ya quisiera un hombre como yo tener como pareja a Lia– contestó Marcos.
Solo me eché a reír, no me sorprende mucho por su petición de almorzar juntos. Creo que solo quiere ser amable ya que somos compañeros de clase. Es guapo, encantador e inteligente. No sé fijaría en mi, solo soy una chica común y corriente.
Marcos se fue a otro lado y yo seguí con Briana al campo de fútbol. Queríamos ver el partido en el que iba a jugar Carlos. En el camino nos encontramos con el profesor.
–Hola señorita Lia. Debo informarte que la fecha de entrega del trabajo para el concurso se ha adelantado. Es justo después del día que acordé que sería el curso. A partir del primer día tienes 5 más. Te sugiero que si no lo tienes listo lo termines pronto, así no te atormentas en esos días– me explicó
–Muchas gracias profesor. Espero pronto recibamos sus clases. Lo veo en el curso. Espero tengan una buena tarde– le contesté
A los 5 segundos de irse Briana no tardó en decirme:
–¡Sexy! Si, es muy sexy de verdad el profesor. Justo como me habías contado. Está radiante, si no lo quieres me avisas. Aunque creo que no tengo oportunidad. Te miró con unos ojos que no fueron los de un profesor a su alumna. Ese hombre le gustaste de seguro–
–Ahora si que sé que te volviste loca. Estás viendo cosas Briana, no inventes pájaros en el aire. Mejor apresurémonos que vamos a llegar cuando todos se hayan ido– le dije.
–Está bien Li, no te alteres, yo se que a ti también te gustó el profesor. Vamos a ver a Carlos correr detrás de una pelota en vez de detrás mío– exclamó
–Eres muy mala. No vas a encontrar un chico mejor para ti que Carlos. Ninguno te ama tanto y es tu estilo. Tú no lo aceptas pero lo amas también. Será mejor que escarmientes pronto. Antes de que sea demasiado tarde– le aconsejé como buena amiga que soy.
Me dolería ver lo destrozada que quedaría Briana si pierde a Carlos por su mala cabeza. Espero que esto de estudiar psicología la haga reflexionar sobre sus sentimientos hacia él.
Cuando entrábamos en las gradas de la cancha se veían un grupo de chicas vueltas locas por Carlos. Gritaban su nombre, solo le faltaban los pompones. Briana se puso como loca cuando vio que una le alcanzó el balón. Justo lo que yo preveo que pase.
–Tiempo, tomen un descanso– gritaba el árbitro.
–Carlos, ven acá. En 1 segundo te quiero a mi lado– le gritó Briana
–A ver Briana, de verdad me sorprende que estés aquí y más aún que me llames. Dime mujer, ¿Qué pasa?– le contestó llegando a menos de 1 segundo
–Esas chicas de ahí están montando un número para que la invites a salir, ni lo sueñes. Hoy prometiste pasar la tarde y noche conmigo para hacer las orientaciones que dieron. A parte, ni se te ocurra quitarte la camisa delante de ellas. Eres demasiado fuerte, no quiero verlas babeadas, me provocan nauseas– le dijo en un ataque de celos
–¿Estás celosa? Bien, si lo haré, así provocó más celos y te das cuenta que soy el hombre de tu vida– le contestó agarrándola por la cintura.
Ella se quejaba de que si estaba cubierto de sudor y todo, pero yo notaba sus manos nerviosas. Adora a ese chico, no puede vivir sin él pero lo hace sufrir mucho. Ojalá a mi un hombre me quisiera de ese modo. Quisiera quedarme para siempre con un principe azul, o mejor uno verde. Un principe real que me haga sentir segura y confiada. Espero con ansias sentirme amada y amar a esa persona al mismo tiempo.
El amor hasta ahora ha sido un fracaso. Apostar por él no me ha traído ganancias. Solo todo lo contrario, he perdido demasiado, como a uno de mis mejores amigos. Estoy bien sola, llevo casi un año así, pero a veces siento que necesito a alguien a quien contarle mi día, mis fracasos y logros. Alguien que confíe en mí y me apoye, un principe verde que no venga en un corcel pero si sea mi apoyo.
Verla a ella con la oportunidad de tener una gran relación con una excelente persona me entristece.Briana sería feliz con Carlos si le daba la oportunidad, su orgullo no podía interponerse más entre ellos. Un solo si y todo comenzaba entre ellos. Es algo que a mí no me sucede, no se cuándo me sucederá.