Capitulo 1
La primera vez qué lo ví tenía 7 años, no me enamoró por su físico ni con palabras, sólo bastaba su silencio, me enamoró por sus expresiones, por cómo era capaz de transmitir sus emociones con sólo hacer mímica, para mí eso era poesía, la primera vez qué lo ví fué en una función en el circo.
— Papi, cuando sea grande quiero convertirme en mimo — hablé con una enorme alegría a mi padre.
— Claro qué sí mi amor, sí tú lo quieres entonces lo serás, sólo confía en tí y qué no te importe lo qué digan los demás, has el mundo tuyo — habló mi padre mientras se ponía su peluca de payaso, estaba tan orgullosa de él y de su trabajo.
Me encantaba ver cómo la gente del circo hacía felices a la gente, ese era mi mayor anhelo, sacarle una sonrisa a los demás, no tenía mamá pero estaba felíz por tener una familia tan grande cómo está.
Pronto nuestra alegría se vino abajo, yo tenía 9 años cuando el circo cerró, las personas qué lo conformaban se terminaron separando por problemas de dinero, algunos querían más de lo qué se les podía pagar, todo fue un caos, esa no era la familia qué yo quería, mi familia ya no existía más.
Ahora sólo eramos mi padre y yo, vagando sin rumbo fijó, debido a qué el circo era nuestro hogar no teníamos uno al qué volver, por lo menos yo no, una semana después de qué el circo cerrará y viviendo en las calles mi padre dijo qué iría a buscar comida pero jamás regreso por mí.
Creí qué algo malo le había pasado pero unas personas qué lo conocían por su profesión me dijeron haberlo visto comprando un boleto para otra ciudad, debido a qué él ya no tenía trabajo está semana nos habíamos podido mantener debido a los ahorros qué yo tenía, él se los había llevado todos, ese día llovía, tanto en el cielo cómo en mis ojos.
Cuando recién cumplí los diez años conocí a Alexa, una chica de mi misma edad qué vivía en las calles así cómo yo, sus padres habían fallecido en un accidente de tráfico y el dueño del lugar dónde rentaban no tuvo piedad en correrla, su padre era mago y trabajaba en fiestas infantiles, era un sueño para Alexa él ser igual a él.
Empezamos a trabajar en las calles, ambas hacíamos mímica y yo la ayudaba cómo su asistente en algunos trucos simples de magia, empezamos a ganar dinero y lo íbamos ahorrando al igual qué limitamos nuestra comida, al paso de 1 mes fuimos capaces de rentar un pequeño departamento, desde entonces es algo de todos los días el abrir nuestra función a primera hora de la mañana.
***
— Hanna despierta.
«¿Alguien me está llamando?»
— Hanna Miller despierta.
«Es cómo si me llamarán entre sueños»
— ¡¡HANNA!!
— ¿Qué sucede? — Preguntó con toda la calma posible mientras me frotó mis ojos y doy un bostezó, es Alexa quién me acaba de despertar.
Debido a qué vivimos en un departamento pequeño ambas dormimos en la misma habitación.
— ¿Todavía preguntas qué sucede? Debes arreglarte, es hora de ir a trabajar, sabes qué si no vamos no habrá nada qué comer hoy.
Alexa ya se encontraba con su sombrero de mago y su varita mágica, ella es morena con un lindo cabello n***o ondulado, sus ojos café son los qué más resaltan en ella y mide aproximadamente 1.62 cm. mientras qué yo, mis ojos son de color café y mi cabello es castaño. mido aproximadamente 1.59 cm.
Mi uniforme de trabajo sólo consiste en pintar mi cara totalmente de blanco, ojalá tuviéramos dinero para más pero es todo lo qué hay.
— ¿Has terminado? — pregunta Alexa al otro lado de la puerta.
— Aún no, estoy haciendo lo mejor qué puedo.
«Listo, terminé»
Salí de la habitación, Alexa sonrió al verme.
— Tan perfecta cómo siempre, vamos.
Salimos a la calle y nos paramos frente a una fuente.
— Atención damas y caballeros, están a punto de presenciar un acto qué dejará a todos impactados, así qué tomen sus lugares y prepárense, nosotras somos Alexa y Hanna, las chicas qué algún día enamorarán a todo el mundo con su talento.
Yo imite todo lo qué ella decía.
«La función ah comenzado»
Terminamos el espectáculo y cómo siempre agradecíamos a todos los presentes, los policías también aplaudían todos divertidos.
— El espectáculo de hoy fue genial, sigan así y lograrán llegar muy alto — dijo uno de los policías dirigiéndose a nosotras.
Yo agradecí con una sonrisa.
— Gracias, los esperamos él día de mañana también — habló Alexa muy alegré.
— Y aquí estaremos — habló otro de los policías y de ahí pasaron a retirarse.
— Mira Hanna, hoy podremos comer bien — Alexa observaba detenidamente él dinero.
Él ver cómo le brillaban los ojos era increíble.
— ¿Qué se te antoja? —
Sonreí y empecé a usar la mímica.
— ¿Hamburguesa? — negué con la cabeza y seguí intentándolo — ¿Estofado? — Volví a negar — ¿Spaghetti?
— No, quiero tacos.
Alexa comenzó a reír.
— Tonta, los mimos no hablan.
Me había tomado por sorpresa. Ambas nos dirigimos a comprar los ingredientes y todo lo necesario para los tacos, al llegar al departamento me limpié todo el maquillaje.
— Listo, ahora si puedo hablar ¿Verdad?
Alexa comenzó a reír, es agradable tenerla cómo amiga, ahora tenemos 19 años, debido a qué vivía en el circo no tenía tiempo de ir a la escuela, las personas del circo fueron las qué me enseñaron a hablar y a escribir, Alexa fue al colegio hasta los 8 años qué fué la edad en la qué sus padres fallecieron.
— Eh terminado — Alexa puso los platos en la mesa y comenzó a servir.
— Deberías dejar qué te ayude a preparar la merienda, siempre eres tú la qué lo hace.
— ¿Y dejar qué le prendas fuego a la cocina cómo la última vez? No gracias, casi nos metemos en problemas por tú culpa — era verdad, no se me daba bien el cocinar.
Ambas terminamos de comer y descansamos un poco para poder dirigirnos a otra plaza a seguir con nuestro trabajo, para poder pagar la renta y nuestros gastos diarios teníamos qué hacer funciones 8 veces al día, era demasiado agotador pero amamos lo qué hacemos, esperábamos poder triunfar algún día, qué todo él mundo conociera nuestros nombres.
— ¿Qué ocurre? — Le pregunté a Alexa, ella se veía un poco triste.
— Oh, no es nada, estaba pensando en lo agradecida qué estoy con mi padre por haberme enseñado algunos trucos de magia y por qué gracias a sus herramientas de trabajo hemos salido adelante — Su mirada cambio a una sonrisa.
— Seguro él está mirando desde el cielo, no debes preocuparte por ello — Suspiré — bien, necesito ir a maquillarme otra vez, ahora vuelvo.
Me dirigí a la habitación para arreglarme nuevamente.
«La función está por comenzar»
Aplausos se escuchaban, era genial poder hacer qué los demás sonrían, quería qué él tiempo se detuviera y ver esas sonrisas por siempre.
— Hanna vamos, es hora de ir a nuestro próximo punto.
Alexa iba sonriendo y tarareando una canción, era una chica muy alegré y extrovertida a pesar de todo lo qué había vivido, al igual qué yo, sin importar nada siempre buscábamos la manera de salir adelante.
Yo iba girando alegremente y sin darme cuenta choque con un poste, hice un gesto de dolor.
— ¿Estás bien? — Mi amiga preguntó preocupada, yo sólo asentí — Hey Hanna, mira ésto — Señaló la hoja con la que mi rostro había chocado.
Observé lo qué se encontraba en el poste, era un folleto, en éste se encontraba escrito unas fechas y unos horarios, tenía una imágen de una carpa y de un mago en está.
Era increíble. El circo había llegado a la ciudad.