LILIAN No quiero, pero tenemos cena en el hotel esa noche. Tan predecible como un reloj, June aparece de la nada justo cuando el mesero nos trae las entradas. —Hola, chicos —dice con su tono cantadito, acompañado de un brillo juguetón en los ojos—. ¿Cómo les va? —Bien —murmura Axel, tapándose la boca mientras termina de tragar un bocado. June arquea las cejas mientras nos mira a los dos. —Miren a mis tortolitos dejando el nido —sonríe radiante. Axel hace un ruido ahogado y mi cara se endurece en una mueca fría. Nuestras reacciones no afectan su buen humor, sin embargo. —¿Qué hicieron ayer? Quiero saberlo todo. Mi expresión se amarga aún más. Sé que este es su trabajo y que tiene un interés raro pero genuino en nuestra relación, pero no quiero hablar de cosas personales con ella ahor

