Capítulo 4: Las cosas que duelen en voz baja

1040 Palabras
Capítulo 4: 《《Las cosas que duelen en voz baja》》 Micaela cerró la florería temprano esa tarde. La visita de Frank le había dejado el corazón agitado, como una tormenta silenciosa que aún no cae, pero ya oscurece todo. Andando en su bicicleta miraba las calles vacías y observaba como el sol bajaba mas lento que de costumbre, como si también evitara mirar lo que pasaba. Entró en su casa silenciosa como siempre, se quitó los zapatos, esos que de tenerlos todo él dia pustos ya eran una incomodidad para sus pies y se dejó caer en el sofá con la misma expresión con la que una persona se sienta frente a una herida abierta. Se recostó con las manos detrás de su cabeza y cerró sus ojos por un momento, recordando lo que vivió cuando era solo una niña, Todos los momentos felices que vivió juntos a su hermana. Sobre la mesa, su foto seguía enmarcada, como todos los años en ésta fecha. Clara, con el cabello suelto, sonriendo con esa paz que a Micaela todavía le costaba encontrar. No sabía, o no deseaba saber bien el motivo de su revoltijo de emociones, de lo único que estaba segura es que aun no estaba tranquila. ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ Frank no volvió a la casona, no quería seguir encontrandose con los recuerdos de su madre en cada rincón, no por ahora al menos. No sabía a donde ir, no tenía unnplan en mente por lo que esa noche caminó sin rumbo por la rambla del pueblo, donde las olas golpeaban con fuerza. En ese lugar donde pasó tantos ratos, ahora lo ayudaban a reflexionar. Llevaba la hoja que había encontrado entre las cosas de su madre en el bolsillo. La tocaba cada tanto, como si con eso pudiera entenderla mejor. —¿Qué hiciste, mamá? —murmuró con preocupación. Un perro callejero se le acercó, le ladró con suavidad y se alejó, como si quisiera recordarle que la vida seguía, aunque doliera. Él lo miró alejarse sin entender mucho la situación, pero al mismo tiempo sin analizarlo demasiado. ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ Al día siguiente, Micaela llegó al cementerio con el ramo que había preparado la noche anterior, un ramo bastabte grande, trataba de que en esa fecha las flores fueran distintas, las favoritas de su hermana. Era 14 de septiembre. Un año más se cumplía y ella seguía sufriendo por esa pérdida que le calo tan profundo en el corazón. Se arrodilló frente a la tumba de su hermana. Clara Báez. —No sé si te gustaría saber que él volvió —susurró nostalgica —. Creo que yo tampoco sé si me gusta. - Volvió a hablar pensativa. Se quedó un rato largo en silencio. Solo el sonido del viento entre los árboles. Cada año era una visita especial al cementerio, Micaela solo iba a sentir la presencia de su hermana, como si estuviera allí con ella, como si nunca se hubiera ido. Al levantarse, notó algo extraño: en la tumba de al lado, que siempre había estado vacía, había una flor recién puesta. Una hortensia. ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ Frank pasó la mañana en la biblioteca del pueblo, buscando más pistas en los diarios antiguos. Allí, una joven bibliotecaria se le acercó. Tenía ojos vivaces y cabello corto. Lo miró con una sonrisa. —¿Frank Umpiérrez? - preguntó convencida de que era él. Él levantó la vista, sorprendido. —Sí… - No sabía quién era ella, pero si sabía su nombre evidentemente lo conocía. Tal parece que notó la duda en sus ojos ya que se apresuró a hablar. —Soy Lucía. Estuvimos en clase juntos, en tercero. Vos eras el callado que dibujaba planos en los márgenes del cuaderno —dijo, con una risa suave, sacando a la luz de donde lo conocía. Frank sonrió, por primera vez con algo de comodidad. —Supongo que sigo siendo el mismo. - contesto dándose cuenta de que no ha cambiado mucho. Lucía lo observó un instante. —No. Tenés los ojos de alguien que viene huyendo de sí mismo. – Habló ella de manera suave. Frank sintió que leía más de lo que quería mostrar. Pero no la detuvo. Se sintió Levemente en confianza y le contó lo que había encontrado, esperando alguna reacción quizas, una que no llegó. Detallo Sobre la nota de su madre. Sobre su encuentro de alguna manera casual con Micaela y Sobre Clara, esa era la parte de la historia que más lo preocupaba. Lucía lo escuchó todo, atenta, en silencio. Respetando a Frank en su historia. —El pueblo siempre supo que hubo más en ese accidente —dijo, bajando la voz—. Pero nadie quiso escarbar demasiado. Vos estás rompiendo un pacto, Frank. – ésta vez fue un tono mas preocupado. —No vine a buscar problemas. - Contestó de forma lenta y pausada —Entonces no abras cajas que tus propios fantasmas no están listos para cerrar. - Esa frase de Lucía lo dejó más preocupado aún. ¿Qué tentó escondía esa historia? ¿Porqué se metería en problemas si averiguaba lo que pasó? "Yo no vine a esto" Pensó ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ Esa noche, Micaela miró el cielo desde el patio. Las estrellas estaban más claras que de costumbre. El aniversario de la muerte de su hermana le movia emociones que durante el año estaban ahí, quietas. Aunque si estaban presentes, no lo estaban de esa manera tan violenta. Su teléfono sonó sacandola de sus pensamientos dolorosos. Un mensaje. > Frank: “No quiero herirte. Solo entender lo que pasó. Si alguna vez querés hablar, estoy acá.” Micaela no respondió. Pero miró el mensaje durante largo rato, con los ojos vidriosos. Al final, escribió una sola palabra. Y la borró antes de enviarla.
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