Capítulo 18: 《《El ex que nunca se fue del todo》》 El aire en el pueblo se había vuelto extraño esa tarde, pesado, como si la calma que precede a la tormenta hubiera decidido instalarse entre las calles adoquinadas. El cielo, cubierto por nubes densas, oscurecía los colores habituales de las fachadas. En la florería, el aroma de los girasoles recién cortados y las rosas abiertas llenaba el ambiente con un perfume dulce, aunque insuficiente para ocultar la inquietud que, de pronto, invadió el corazón de Micaela. La campanilla de la puerta sonó, y con ella, el pasado entró de golpe. Julián estaba allí. Su silueta apareció como un fantasma que nunca terminó de marcharse, con la misma mirada intensa que había enamorado a Micaela tiempo atrás, pero ahora cargada de sombras, de arrepentimiento

