Capítulo 32: El equipaje invisible Los días que siguieron al anuncio de su decisión estuvieron teñidos de una mezcla extraña, casi contradictoria: entusiasmo y miedo, ilusión y nostalgia, alivio y dolor. Cada jornada parecía un ritual de despedida silenciosa, un balance entre lo que se iban a llevar consigo y lo que, por más que doliera, tenían que dejar atrás. --- La despedida de Micaela La florería fue lo primero. Micaela entró temprano en la mañana, cuando la luz del sol apenas comenzaba a colarse entre los cristales. El aroma de las flores aún impregnaba el aire, como si quisiera aferrarse a ella, como si supiera que sería la última vez que la vería recorrer ese espacio con pasos lentos. Pasó la mano por los estantes de madera donde tantas veces había colocado ramos que contaban h

