Capítulo 13: Micaela rompe su promesa de silencio El murmullo había empezado suave, como el viento que se filtra entre las hojas en una tarde de verano. Al principio parecía inofensivo, apenas un eco lejano que podía confundirse con la rutina del pueblo. Pero en lugares pequeños, los secretos no se guardan: se cultivan como semillas bajo tierra y tarde o temprano brotan, torcidos, multiplicados, imposibles de detener. La verdad sobre la noche en que Clara había muerto ya no era solo un recuerdo doloroso; ahora era un rumor que corría de boca en boca, creciendo como la espuma. Micaela lo sentía en la piel. Cada vez que cruzaba la plaza, las miradas se alzaban sobre ella, algunas llenas de compasión, otras cargadas de juicio. Y aunque nadie se atrevía a decirlo en voz alta, sabía lo que p

