Capítulo 42: Nuevos comienzos El regreso de Frank no solo llenó de alivio el corazón de Micaela, sino que también trajo una sensación nueva: la certeza de que, por primera vez en mucho tiempo, el futuro no era una amenaza, sino una promesa. Era como si de pronto el aire se hubiese vuelto más liviano y el peso de las dudas comenzara a disiparse lentamente. Caminaron por el jardín conmemorativo que habían ayudado a levantar en el pueblo, ese espacio lleno de flores, bancos de madera y pequeños senderos que hablaban de unión y esperanza. Aquel lugar se había convertido en un símbolo de lo que ambos querían dejar atrás y de lo que estaban dispuestos a construir. Frank, con las manos en los bolsillos, observaba las plantas que crecían con fuerza alrededor del sendero. El murmullo del viento

