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1456 Palabras
El día había llegado. El inicio del la etapa da final. El momento para el que tanto se habían pareparado, había llegado el punto crucial de la historia de su vida. Al menos, la primera historia real de su vida. —¿Estás bien? ¿Estás nerviosa? — preguntó el Sargento Garren parándose a su lado en un pasillo antes de que entraran al área que daba con una entrada oculta, contraria a la que tomaron para el día del entrenamiento. Ella lo miró, el tenía esa expresión picara y animada en su rostro que de alguna manera la reconfortaba. —Sí, estoy nerviosa pero estoy bien. El Sargento Garren sonrió, ladeo su cabeza un poco y colocó una mano sobre el hombro de Xian. —Puedes con esto, creo en ti — indicó suavemente —. La verdad del por qué te escogí para estar a mi lado es porque tú me escogiste primero. Xian sintió la que confusión se hizo notoria en su rostro. Eso la había tomado por sorpresa. —¿Cómo? —Cuando decidiste entrar al cuerpo de batalla, escogiste estar con nosotros, luchar a nuestro lado. Y no hay entrenamiento que sea mejor para darle calidad a una persona que su fuerza de voluntad. Xian sintió una presión en su pecho, su corazón latió con fuerza. Como si hubiese escuchado algo que estuvo esperando por mucho tiempo. —Xian, eres valiosa porque en primer lugar, no te conformaste con tu manera de vivir, siempre anhelaste algo más, y eso fue lo que te salvó —se acercó un paso hacia ella —. Lo has hecho bien, Xian. Seguido, él pasó la mano por su cabeza. Una delicada caricia que conmovió su corazón. Había estado sola por mucho tiempo, nunca había sentido el cariño o el tacto humano, pero ahora ya no estaba sola, toda su vida había cambiado. —Gracias — fue lo que salió de sus labios. El Sargento Garren sonrió y alejó su mano. —Gracias a ti por aceptar ser mi ayuda, no es algo sencillo, y realmente te necesito, no puedo hacer esto solo. —Ninguno está solo ahora, y le prometo que mientras viva, nunca estará solo. Él se sorprendió y se noto en sus cejas alzadas. —Vaya, normalmente eso sería algo que un hombre diría a su chica — llevó una mano a su pecho —. ¿Estás tratando de mover mi corazón? Xian giró los ojos. —Ya vas a empezar, ¿por qué tienes que tomarlo todo de esa manera? — le dio un leve golpe en el hombro. El Sargento Garren rio. —Ya, ya, está bien — colocó una mano en su hombro —. No tenemos que sonar como si fuese una despedida, no podemos despedirnos, además, debes salir viva de esta misión para mantener tu promesa — explicó mientras la empujaba por el pasillo. —Eres la persona más peculiar que he conocido, ¿lo sabías? —Sí, de hecho sí — respondió seguro de sí mismo y soltándola para caminar a su lado. No agregó nada en ese instante porque se encontraron con combatientes en el siguiente pasillo hasta llegar a la entrada. —Muy bien, combatiente Xian, por favor busque su equipamiento, este humilde servidor debe ocuparse de asuntos importantes de último momento — le indicó justo antes de empezar a caminar lejos de ella. —Sí, señor — respondió firme, pero luego rió al igual que él. Xian tomó su equipo, se preparó al igual que sus compañeros y finalmente se dirigió a la formación junto a sus compañeros. —¿Preparada Xian? — quiso saber Black acercándose a ella. —Sí, ¿y tú? ¿Estás listo? —Muy listo, estuve esperando este día por meses. —Pues al fin ha llegado. —¿Tienes miedo? —No, para nada — dijo sinceramente —. ¿Que hay de ti? —Un poco, pero creo que si no siento miedo, no podría decir que soy valiente. —Es un buen argumento. —¿Combatientes, están listos? — la voz de la líder Alice resonó en toda la estancia. —Sí, señora — respondieron al unísono. —Muy bien, fórmense. Inmediatamente, cada grupo tomó su respectivo lugar. Xian se colocó derecha al inicio de la formación del equipo de extracción, a su lado se colocó a Black, él y ella serían el respaldo del Sargento Garren. —¿Listos? — volvió a preguntar la Líder Alice. —Sí, señora. —Este es el gran día — indicó sería y firme —. Gracias por su entrega — se inclinó hacia ellos. —¡Restauración! — hicieron el movimiento con sus brazos y luego se colocaron firmes. —El Capitán Kang tomará la palabra, mientras que todos los lideres nos dirigiremos a nuestros respectivos equipos. Escuchar su nombre le provocó un salto en pecho, no obstante se obligó a restarle importancia. Le vio subir al taburete del que bajó la líder Alice, quedando así en la altura suficiente para que todos pudiesen observarle. Su traje de combate parecía añadirle tamaño a sus hombros y brazos, aunque en realidad sabía que no se trataba del traje puesto que este no tenía el grosor suficiente como para darle esa talla a su torso, sino que era el entrenamiento el que le hacía tener esa contextura. Su cabello oscuro y corto hacía contraste con su piel clara haciendo resaltar el tono oscuro de sus ojos con forma alargada. Era como observar un poco de arte. Xian se reprochó a sí misma, ya debía dejar ir sus emociones. Controlar un poco sus hormonas también. Pero es que era la primera vez que lo veía en dos días, incluso dejar de verlo un par de horas acarrearía que le sorprendiera cuando volviera a verlo. Él se colocó derecho, echando sus hombros hacia atrás y alzando el mentón, para dejar salir su voz fuerte, gruesa y un poco ronca: —Combatientes, gracias por su entrega — se inclinó hacia ellos. —¡Restauración! —Se siente como si este fuera solo el comienzo, pero la verdad es que es el final — comenzó su discurso —. Es el final de su entrenamiento, el final de su aprendizaje, el final de la seguridad del Orden Mundial respecto a creer que no pueden ser derrotados. Somos la continuación de los primeros restauradores, ellos en su momento ayudaron a restaurar la tierra, nosotros ahora, ayudaremos a restaurar el curso de la vida humana. Son Restauradores, son personas entrenadas para ganar, sin miedo, radicales y confiables. Probablemente sus nombres no sean recordados, pero su entrega creará historia. El aire llenó los pulmones de Xian por completo, se sentía inspirada, el capitán Kang había hecho un gran trabajo, tenía un don para que las personas le siguieran, porque ella lo haría. No dudaba de que el puesto que se le había dado, estaba hecho para él. —Ahora, combatientes, deben dar lo mejor de ustedes — continuó —. Sin reservas, en todo momento a partir de cuando crucemos las compuertas, estaremos en guerra, y no podemos bajar la guardia ni un solo momento. Así que, apóyense el uno al otro, pero lo más importante... Xian se sorprendió en ese instante, el capitán Kang encontró su mirada y la sostuvo durante las siguientes palabras: —... Cumplan su función. Cada pieza debe moverse de acuerdo a lo planeado para que todos podamos tener éxito, enfóquense en las responsabilidades. Un escalofrío le recorrió la espalda, sus palabras tenían peso y significado para ella, así que no fue capaz de sostener su mirada por más tiempo, por lo que miró en otra dirección. —Una vez mas, les agradezco — prosiguió —, por haberse unido al cuerpo de batalla, y por haber sido valientes para resistir el entrenamiento. Gracias, porque su vida es lo más preciado que tienen y no han tenido reservas con ella. Sin embargo, por favor, luchen con todo, y continúen con nosotros. Cuando volvió su vista hacia él, este no la observaba de regreso, como siempre, él solo la regañaba, la veía como una subordinada y nada más. Pero eso, ya no importaba. Su única preocupación era el Sargento Garren, quien se colocó a su derecha en ese momento. —Ahora, estén listos a nuestra voz, y nuestra guía, estaremos con ustedes en todo momento porque somos un solo cuerpo. ¡Restauración! —¡Restauración! — gritaron de regreso tan fuerte, que su pecho vibró. Ese momento, era todo lo que había anhelado. Vivir en primera persona, en carne propia, la batalla que tanto soñó. Al fin había llegado su momento, y se encargaría de hacerlo el más brillante de todos. 
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