22

2108 Palabras
Luego de su conversación con el Capitán Kang y verle retirarse, Xian se dirigió a su dormitorio tomando el camino más largo para terminar de agotarse lo más posible y dormir inmediatamente que llegara a su habitación. Pero su intento resultó fallido, a pesar del cansancio, no paraba de pensar como si su mente generara por sí sola diferentes situaciones en las que podía verse sometida a tomar la decisión de escoger entre el Sargento Garren y el Capitán Kang. Lo que le parecía ridiculo. No estaba en un triángulo amoroso, no se trataba de eso, sino de una lucha entre su responsabilidad y la forma en la que reaccionaba su cuerpo. Al amanecer notó que no había dormido nada, o lo había hecho pero levemente, no se sentía agotada ni tampoco a su cien por ciento de rendimiento. No obstante, le parecía una buena oportunidad para probarse a sí misma en la situación hipotética de que no pudiera dormir, recordándole a las dos semanas de entrenamiento en la que tuvieron que ser expuestos a situaciones extremas para aprender adaptarse. En general, les habían dado un intensivo muy completo, le gustaba la forma en la que habían organizado su capacitación. Aún así, agradeció su entrenamiento matutino no había exigido tanto de ella debido a que tenían que ahorrar fuerzas para el segundo simulacro que tenía lugar a la segunda hora de la tarde, para lo que faltaba solo media hora. Luego del almuerzo, Xian había sido llamada por el Sargento Garren a su oficina. Estaba ligeramente asustada, no había hablado con él después del regaño del Capitán Kang, puesto que después de re-organizar la zona inhabilitada, se había ido rápida y cautelosamente. Una vez de pie frente a la puerta de la oficina, Xian tocó tres veces hasta que escuchó la voz del Sargento Garren indicarle entrar y lo hizo. El Sargento Garren estaba sentado detrás de su escritorio. —Restauración — saludó con el respectivo movimiento de las manos, luego de cerrar la puerta. —Buenas tardes, Xian — la miró con expresión neutra. Él nunca la había mirado tan seriamente, por lo que se sintió ansiosa. —¿Está todo bien? — preguntó cuidadosa. Él alzó una ceja, se colocó de pie y caminó frente al escritorio para luego apoyarse su cuerpo en el y cruzar los brazos sobre su pecho. —Eso es lo que quiero preguntarte a ti. —¿A mí? ¿Por qué? —A ver, comencemos con el hecho de que ayer me abandonaste para ir con el Capitán Kang, aún cuando tus órdenes eran quedarte conmigo — la entonación de las palabras le produjo una sensación de culpabilidad. —Fue un error de juicio, Sargento Garren, no volverá a ocurrir. —No importan las palabras aquí, Xian, sino las acciones — respondió este dolido —. Puedes decir que no volverá a ocurrir, pero la verdad es que ya lo sé, Xian. Al final le has dado fuerza a aquello que te pedí que no le dieras. Estaba sorprendida, no solo por la manera en la que le hablaba sino por lo que incluso él había sido capaz de notar. Él dejó caer sus brazos agarrando el escritorio con las manos, suspiró y añadió: —Escucha, no voy a decir nada de ello, para mí seguirá siendo algo irrelevante a pesar de que para ti no lo será. Puedes intentar controlarlo, pero al final de cuentas tu cuerpo buscará exteriorizar todo aquello que no eres capaz de decir o de notar por tu cuenta. Mi preocupación no es lo que sientes o no respecto a ese tema, mi preocupación es tu rendimiento en batalla Xian. En ese punto de su discurso, Xian se sentía totalmente culpable, quería decir algo, pero nada le parecía lo suficiente convincente. —No sé si esto ayude en algo, pero igual voy a decirlo porque me preocupo por ti, Xian — se levantó del escritorio dando un paso hacia ella y hablando un poco más suave —. Te uniste al cuerpo de batalla por un motivo que ni siquiera tú misma puedes entender del todo, estás aquí, te entrenamos de la mejor manera que sabemos, te enseñamos y enseñaremos todo cuanto sabemos. Confiaste en nosotros y nosotros confiamos en ti, porque así como tú nos necesitas para aprender a vivir en la realidad, nosotros te necesitamos para pelear esta batalla. Xian vio en sus ojos, no había enojo o decepción, había desesperación y preocupación. —Eres una combatiente, mantenlo presente, abrázalo como parte de la verdad. Lo más importante en este momento es que controles no sólo tu cuerpo, sino también tu mente — el Sargento Garren tocó su sien —. No dejes que tus pensamientos inconscientes tengan control de tus acciones, porque si lo haces, al salir no podrás aplicar a cabalidad todo lo que te hemos enseñado. Necesito que pienses bien, ¿esto es a lo que quieres dedicarte? Xian no dudó, se colocó firme y respondió: —Sí, Sargento Garren. Puedo hacerlo. Él sonrió complacido y su semblante cambió al que estaba acostumbrada. —Entonces vamos a terminar con estos últimos días de entrenamiento y a enfrentar la realidad. —Vamos a vencerlos — sonrió ella también. —Esa es la actitud — él colocó una mano en su espalda alta y la hizo caminar —. Así que ya lo sabes — le dio una última mirada antes de abrir la puerta —. Concéntrate en lo que tienes al frente. Él salió de la oficina y ella le siguió. El campo de entrenamiento ya estaba lleno de combatientes alistándose, unos tomaban las armas, otros ordenaban en sus trajes las municiones, y otros conversaban sobre estrategias. Habían nativos y esenciales, unos vestidos con el uniforme n***o de entrenamiento y otros con un uniforme blanco simulando los robots que probablemente se enfrentarían a ellos. Ella se dirigió a la mesa de armas y tomó la suya. Nadie parecía prestarle atención, ninguno de su equipo la miraba con enojo o murmuraba, como si nada hubiese sucedido, como si el día anterior ella no se hubiese equivocado. Era un gran equipo. —Hey, Xian — Marcus llegó a su lado —, tomé las tuyas porque vi que tenias reunión con el Sargento Garren. —Gracias, Marcus — tomó las granadas que le ofrecía —. Me has ahorrado tiempo. —Lo sé, querida — sacudió su cabello —. ¿Estas lista para el entrenamiento de hoy? —Estoy nerviosa — respondió guardando las municiones en sus bolsillos. —Puedes hacerlo, solo debes enfocarte — movió sus dos manos frente a su rostro como haciendo un camino —, tienes una misión, cúmplela, tienes un encargo y lo único que te importa es ejecutarlo. ¿Comprendido? —Sí, comprendido — sonrió ante el montón de muecas y gestos que él hacia al hablar. —Combatientes, atención — la voz de la Líder Alice retumbó en su pecho. Inmediatamente dejó el arma colgar en su hombro derecho y respondió junto a los demás: —Restauración. Junto a ella se encontraban los demás líderes... y el capitán Kang. —Hoy tendremos el segundo simulacro de la misión de alto riesgo — continuó hablando —, quiero que todos se olviden de que solo es un simulacro, piensen que están en el momento de la ejecución real, piensen que no hay otra oportunidad, si les disparan morirán, si uno falla, fallamos todos. Xian sintió que eso último fue dirigido a ella, sin embargo, la líder Alice no le dio ni una sola mirada. —Capitan Kang — le llamó y retrocedió. Este avanzó al frente de ellos, Xian apretó su mandíbula en un intento por controlar las emociones a flor de piel. —Combatientes — su voz fuerte retumbó en los oídos de Xian. —Restauración. —Todos están asignados a un equipo porque cada uno tiene una función — recordó —, todos tienen que llevar a cabo un paso que será el que abra camino a otro, pero pase lo que pase, suceda lo que suceda, surja lo surja, lo más importante y por lo que todos deben estar atentos, es que el Sargento Garren tenga éxito. El Capitán Kang señaló al Sargento Garren detrás de él. Ambos, con sus trajes negros, le inspiraban, destilaban fuerza, seguridad y determinación. —El Sargento Garren debe extraer la computadora con éxito y destruir el cuarto ese control. Sea lo que sea que suceda, ustedes están preparados con las diferentes tácticas enseñadas por sus líderes, para resolver la situación. El capitán Kang se colocó de pie en medio de los lideres y añadió: —Esta batalla es para liberar a los cautivos, darles la oportunidad de vivir y acabar los yugos de opresión — su voz se alzó con autoridad —. Así que, combatientes, tomen sus posiciones y prepárense para la misión. —¡Restauración! El capitán Kang se dio vuelta junto a los lideres y se dirigieron a sus diferentes posiciones. Los demás combatientes, como ella, terminaron de tomar sus armas y se unieron con sus respectivos equipos. El simulacro implicaba la llegada, así que debían organizarse en el campo de entrenamiento como si se tratase del terreno que rodeaba la base central, que para ellos era la zona inhabilitada. La base central era un edificio ancho de doce pisos de supraestructura y doce pisos de infraestructura. Ellos debían abrirse paso hasta el último nivel, donde resguardaban la computadora y donde se encontraba el almacenamiento de datos. Atravesó el campo, una vez que estuvo lista. —Hoy debemos tener éxito — dijo Marcus. —Lo tendremos. —Si, porque sino empezaré a dudar de mis habilidades. —Vamos, Marcus, no exageres — le codeó —. Hoy me concentraré más, no cometeré el mismo error. —¿Qué error? —Cuando defendí al Capitán Kang en vez de al Sargento Garren. —¿Qué? ¿Cuándo fue eso? ¿De qué hablas? — preguntó confundido. —Ordenense, equipo — se escuchó la voz del Sargento Garren. —Te veo más tarde, Xian — le dio un leve golpe en el hombro. —Sí — movió la cabeza en su dirección. Luego su mirada cruzó con la del Sargento Garren, él le sonrío discretamente, ella asintió respondiendo su saludo y se detuvo a su lado derecho, mientras que Black, el combatiente nativo con más experiencia que ella, se colocó firme a su lado izquierdo. —Equipo, hoy debemos tener un mejor rendimiento que el día de ayer, sé que pueden hacerlo, confío en ustedes — alentó el Sargento Garren —. Recuerden su entrenamiento, pero piensen que es el día de la misión. —Líderes, atención — la voz del Capitán Kang resonó a través de los parlantes. Él se encontraba al frente, junto al primer equipo táctico. Mientras que la líder Alice estaba junto al segundo equipo táctico. Algo que caracterizaba al Capitán Kang es que era el primero en lanzarse a lo que sea que se enfrentara, eso le habían contado y lo había notado por sí misma también, había sucedido en la misión de rescate al equipo de suministros, y así se estaba preparando para ir a la misión de alto riesgo. Al recordarle entrar de último a la nave de transporte cuando ella fue salvada, podía analizar que había sido el primero en entrar también. Le preocupaba su determinada decisión constante por lanzarse al peligro de una vez, como si fuera indestructible, como si no fuera esencial para desarrollo de la sociedad, como si no fuese importante. Ella sostuvo su arma en posición. Se colocó frente al Sargento Garren al igual que Black. Su única preocupación era el Sargento Garren. El Sargento Garren nada más. Inhaló y exhaló lentamente. Concentrándose. Enfocándose. Tenía que lograrlo, su prioridad era el Sargento Garren, porque la misión de él era dar el golpe mortal contra el orden. Xian era solo el clavo de una de las herraduras del caballo que llevaba al mensajero, pero era necesario que ella cumpliera su función, hiciera su parte. Él la había iluminado, ahora sabía qué era lo que sucedía con ella, una lucha entre su subconsciente y consciente y ella podría con eso. —Combatientes, preparados — la voz del Capitán Kang hacía eco en su cabeza y retumbaba en su pecho. Pero no podía dejar que su cuerpo respondiera a su voz. Ella tenía el control de su cuerpo, no sus impulsos, no su subconsciente. Tenía que tomar el control total de sí misma. La alarma sonó y las luces cambiaron a verde. La misión había iniciado. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR