Cuando encuentras algo preciado, te sientes invencible. Pero no lo eres. Eres vulnerable, pero con la determinación necesaria para resistir lo que quiera golpearte. Sin embargo, las emociones humanas son volátiles y el corazón radiactivo, una pequeña chispa y se encendería una catástrofe. Cuando Darat abrió sus ojos lo único que sintió fue debilidad, tanta que era dolorosa. En su mente no cruzaba nada más que la necesidad de levantarse. Con todo el esfuerzo que su cuerpo era capaz de realizar, Darat se apoyó primero de sus codos, se empujó hacia arriba y luego utilizó la fuerza que quedaba en sus piernas para terminar de sentarse. Su visión se nubló a causa del dolor, sintió náuseas e incluso su cuerpo tembló. Inhaló, exhaló y repitió, hasta que los latidos de su corazón parec
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