Darat regresó al vagón al que había sido asignada con su equipo luego de haberse tranquilizado lo suficiente. Se sentó en el suelo, levantó las rodillas y escondió su rostro en ellas. No pudo dejar de pensar en lo mucho que quería volver a estar de esa manera con el Capitán Kang. Quería más. Quería que la abrazara de nuevo, que la besara de nuevo, que se quedara con ella. Aun si no le decía nada, ya no era relevante. Él no podía estar jugando con ella, ¿o sí? Las pulsaciones de Darat volvieron a aumentar de solo recordar el momento. Realmente agradecía por la vida del capitán Kang y por lo que la hacía sentir, por el efecto indescriptible que causaba en ella. Porque había actuado como un analgésico para su dolor a causa de la pérdida, dispersando la bruma que había ocupado su cerebr

