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1758 Palabras

Pasado el medio día, Darat pudo irse a los dormitorios, fue acompañada por su pequeña amiga Seuneu, quien la había ido a buscar bastante preocupada al enterarse de que había sido la única combatiente en resultar herida durante el suceso de la noche anterior. —¿Seguro que está bien? — volvió a preguntarle Seuneu a la enfermera una vez que Darat regresó del baño luego de colocarse su uniforme de entrenamiento. Tuvieron que conseguirle una nueva camisa porque la otra se rasgó y manchó de sangre. —Seuneu, ya te dijo que estoy bien. —Yo quiero escucharlo de nuevo — le hizo una seña con la mano de que cerrara la boca —. ¿No sufrió daño interno por el golpe? ¿No va a quedar paralitica en unos días? Darat la miró espantada. —No, señorita — negó la enfermera con una sonrisa, parecía que

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