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2430 Palabras

Darat no podía creer lo que había hecho. ¿De verdad había todo el camino hasta el capitán Kang, de la manera más hábil posible y se le había enfrentado en su misma oficina y nadie la había detenido, considerando que había recibido la inyección? —No pudo ser tan malo, Darat —intentó consolar Seuneu. —No, para nada —sobre actuó —. ¡Claro que fue malo, Seuneu! ¡Fue más que malo! ¡Fue patético de mi parte! ¡Fue horrible! ¿Por qué no estabas aquí para controlarme? Darat se cubrió el rostro con las manos y pegó la frente de sus rodillas. Estaba sentada en el suelo, pegada a la pared, de la habitación de Seuneu. —¡No me dejaron entrar, aun cuando les dije que iba a cuidarte! — Repitió frustrada —¡Dijeron que podía ser peligroso para mí estar en medio de combatientes en ese estado! Y lo inten

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