Nuestro. Cómo Jack. Una pequeña sonrisa surca de mis labios y no dudo en levantar mi brazo libre y llevar mi mano a la nuca de Balthazar para acercarlo a mi y unir nuestros labios como tanto extrañé toda la semana que estuvimos separados y como no pudimo hacerlo cuando nos interrumpieron en el departamento hace unas horas. Con ansias, lamo y mordisqueo sus gruesos labios, saboreandole y subiendo mi mano a su cabello para tirar suavemente de él y acercarlo a mi un poco más, lo cual le obliga a arrodillarse en el suelo y a quedar entre mis piernas abiertas mientras responde mi beso con la misma pasión. Un gemido escapa de mis labios cuando las manos de Balthazar vuelan a mi cintura por debajo de la camiseta y me arrastran hacia adelante para fijar su dura ereccion contra mi centro, frotán

