capitulo 46

1105 Palabras
E S P E C I A L # 1 DEMONIOS PUROS Y DESTINADAS Después del capítulo cinco... Dejando a mi pequeña humana totalmente dormida sobre las sábanas, me levanto de la cama con rapidez y comienzo a quitarle las correas a sus tobillos, dejando un beso en la piel enrojecida de ambos, antes de proceder a hacer lo mismo con sus muñecas, también enrojecidas. La he atado muy fuerte. Suelto un gruñido bajo por eso, molesto conmigo mismo por haber sido tan descuidado con la madre de mis futuros herederos, antes de dejar un último y húmedo beso sobre su cuello, el cual se torna en algo más salvaje y posesivo cuando el glorioso sabor de su piel inunda mi paladar y saca mi lado más primitivo. Es mía. Una sonrisa quiere tirar de la comisura de mis labios a causa de ese pensamiento y de la vista del poco discreto moretón rojo que le he dejado en el cuello a mi candente y habladora humana, pero me contengo y, en cambio, endurezco mis facciones al reparar en que tendré que dejarla por unos cuantos días. Tendré que dejar aquel dulce y apretado coño que me pertenece. Frustrado, me aparto de ella para que el olor que desprende su piel deje de inundar mis fosas nasales y poner dura mi polla, para luego bajar de la cama y dirigirme al baño con la intension de calmar la molestia en mi bajo vientre que me asegura que esta será la primera vez que descargaré mi vejiga en lo que va de mi existencia. Todo es distinto ahora que de verdad estoy aquí. Muchas veces he vagado por el mundo gracias a los sacrificios y rituales que los miembros de mis sectas han hecho para traerme a la realidad por cortos y a veces largos lapsos de tiempo, pero nunca he estado realmente vivo cuando estuve de este lado. Mi apariencia era visible, mis extremidades podían ser tocadas y mi voz escuchada, incluso mi piel se tornaba menos oscura y más parecida a la de un humano muy pálido, pero, aún así, todo dentro de mi parecía estar muerto. Cuando me tocaban no sentía nada más que un frío roce, los diferentes climas no afectaban a mi cuerpo y no necesitaba de comer ni de tomar a pesar de estar durante días en la realidad. Solo era un cuerpo sin vida que se paseaba por este mundo sin realmente pertenecer a él. Quitando esos pensamientos, hago mis necesidades rápidamente, antes de acercarme al espejo del cuarto de baño para reparar en mi apariencia por primera vez desde que mi hijo y mi humana lograron darme la vitalidad que nunca he tenido. Les debo mi vida. Literalmente. Esta vez no logro contener la sonrisa de puro orgullo y arrogancia mientras me devuelvo la mirada a través del reflejo del espejo, reparando en mi altura de dos metros, en la bronceada tonalidad de mi piel -la cual ya no es ni muy oscura ni muy pálida como veces anteriores- y en la dureza de mis músculos. Mi mujer y mi hijo hicieron esto. Al salir del cuarto de baño, inevitablemente vuelvo a posar mi mirada sobre el cuerpo desnudo y marcado por mi de mi pequeña mujer, la cual parece no enterarse de nada de lo que pasa a su alrededor mientras duerme profundamente. Es tan descuidada. Podría follarmela de nuevo y no se daría ni cuenta. Mi polla se agita por el pensamiento y mi glande palpita al imaginar toda mi longitud entrando y saliendo de su pequeño y estrecho sexo como tantas veces he hecho en la noche. Soy un adicto a ella y no hay rehabilitación que calme las ansias que siento por su cuerpo. Como si mi humana pudiera escuchar mis pensamientos y sentir lo que yo siento, un pequeño y agudo gemido escapa de sus labios mientras se remueve entre sueños sobre la cama, poniendo aún más dura mi polla al ver cómo sus pezones resaltan visiblemente cuando su cuerpo se arquea levemente. ¿Qué estarás soñando, pequeña? ¿También estás ansiosa de que vuelva a estar dentro de ti? Soltando un gruñido bajo, tomo mi m*****o con una de mis manos y comienzo a subir y a bajar mis dedos por toda mi longitud mientras me encamino hacia la cama y sigo observando los pequeños movimientos que mi mujer hace al retorcerse sobre las sábanas. Mis bolas duelen cuando Valerie suelta mi nombre entre suspiros y sus pezones se yerguen aún mas, obligándome a subirme a la cama y posarme entre sus piernas abiertas mientras sigo con el constante sube y baja a lo largo de mi polla y jadeo en consecuencia a mis caricias y a la caliente vista de su húmedo sexo expuesto frente a mi. Pero no me adentro en ella. No tengo la suficiente fuerza de voluntad como para hacerla mía de nuevo y abandonarla después. Si la toco ahora y me entierro en su interior una vez más, no podré irme esta vez. Enojado y frustrado en partes iguales, presiono con más fuerza mis dedos sobre mi polla y comienzo a subir y bajar mi mano con más rapidez mientras sigo observando la humedad entre los pliegues de mi mujer y las marcas que he dejado por su cuerpo mientras me la follaba en la noche. Cuando llego a la marca que está comenzando a ponerse morada sobre su cuello, un alto gruñido escapa de mis labios y mi corrida comienza a salir a borbotones de mi polla, cayendo sobre el sexo y el bajo vientre de mi humana, manchando su piel y posando una sonrisa de satisfacción en mis labios al verla ahora también marcada por mi deseo de ella. Un último derrame de despedida. Soltando mi polla, bajo mis manos a su piel y comienzo a esparcir mi semen por sus labios inferiores y vientre, untándola de mi, para luego bajar mi rostro a su abdomen y rozar la piel debajo de su ombligo con mis labios. El lugar donde mis herederos estarían. Muchos de ellos. —Ego et mater tua et abiit c*m cura (Cuida de tu madre mientras no estoy) — susurro en latín, rozando mis labios en la piel del vientre de Valerie, antes de hundir mi nariz allí e inhalar con fuerza, captando el tenue pero dulce olor de mi hijo creándose en su interior mezclado con el olor de mi humana y el mío. ‍‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‌‍
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