Balthazar [1] Es imposible. Sin embargo, la forma en que fue concebido también es algo que parece imposible, pero que de todas formas sucedió. Es posible, ya que estoy embarazada. Decirlo hace que algo haga clic en mi cabeza. Es real, tendré un hijo. Un pequeño niño o niña que será mío. No será de alguien más, no será un bebe ajeno, sino mío. Sin poder evitarlo, las lágrimas se agrupan en mis ojos al por fin caer en cuenta de la seriedad de la situación y entender que en serio estoy embarazada de un ex fantasma. No, de un demonio. — Oh, Dios. Tendré un hijo de un demonio — me alarmo y busco salir de su agarre, pero no lo permite. —Shh, Valerie, tranquila — gruñe y vuelve a girarnos, empezando a moverse dentro y fuera de mí. Lo hace a propósito, pero no puedo detenerlo, porque se sient

