—No abras — ordena, confundiéndome por su tensa actitud. —Balthazar... — comienzo a hablar, pero otra vez se escucha el timbre, interrumpiéndome y sacándole un gruñido que me hace saltar en mi lugar. Para mi sorpresa, se aparta, soltándome. Me bajo de la isla con la intención de ir hacia la puerta principal, pero Balthazar se adelanta y sale de la cocina. Lo sigo con rapidez, temiendo por la vida del individuo del otro lado de la puerta. —Joder — susurro, caminando más rápido. —No — le oigo gruñir cuando estoy a pocos metros de llegar a la puerta, seguramente echando de manera poco educada al alguien del otro lado del umbral. Me apresuro a llegar y, en un ágil movimiento que Balthazar no ve venir, me posiciono delante de su cuerpo, quedando de frente a Lucas. Mi amigo suspira de alivi

