—N-necesito que desabroche su falda y levante s-su camisa, señorita Tate — tartamudea, volviendo a estar todo nervioso y tembloroso cuando la mirada de Balthazar también vuelve a estar en él. Divertida, hago lo que me pide y dejo el pequeño bulto de mi vientre desnudo. Al instante, vuelvo a tomar la mano de Balthazar, que no duda en entrelazar nuestros dedos y acercarse aún más a la camilla cuando el doctor comienza a esparcir un líquido transparente sobre mi vientre con el aparato que tiene en la mano. Vigila con su mandíbula apretada y su mirada totalmente fría hacia el hombre robusto a mi lado. —Bien, déjenme buscar... — comienza Drexler, totalmente concentrado en la imagen frente a él. Emocionada, aprieto con fuerza la mano de Balthazar y fijo mi atención sobre la pantalla, paseando

