—Suficiente de tu mierda — digo entre dientes, antes correr con rapidez en su dirección y abalanzarme contra él en un movimiento que no se espera y que nos obliga a caer sobre las colchonetas en el suelo, amortiguando la caída en la que termino a horcajadas sobre él y tirando de sus pelos como una niña pequeña mientras Troian se queja y se remueve debajo de mí intentando liberarse. —¿Cuál es el maldito problema que tienen con pelear siempre por todo? — pregunta con evidente molestia Aitor desde el umbral de la puerta mientras me niego a soltar al rubio debajo de mí y me encargo de propinarle algunos golpes que le obligándome a poner sus brazos en defensa. —Les daré dos malditos segundos para que mi mujer deje de estar arriba de un hombre que no soy yo antes de que empiece a arrancar cabe

