Mansión Maxwell. Un mes y una semana antes... El día por fin ha llegado. Hoy volveré a ver a mi pequeña humana, la tendré para mi y no la volveré a dejar ir nunca más. Por fin podré tocarla, marcarla y llenarla de mi, hacerla mía hasta saciarme de ella. No, nunca podré saciarme de ella. Nunca he sentido más que frialdad y vacío estando en este lado. El lado en donde los muertos con almas podridas terminan, el limbo donde yo nací y crecí, y el lugar en el que me encuentro ahora. Sin embargo, mientras observo desde la ventana más alta de la mansión Maxwell, mi cuerpo parece vibrar de ansiedad por la pronta llegada de Valerie. A pesar de que sé que de este lado es imposible que cualquier sentimiento pueda embargarme, inexplicablemente siento como si mi piel hormigueara y mi pecho quema

