capitulo 10

1060 Palabras
Sorpresivamente, se inclina detrás de mí. Creo que sé lo que va a hacer, hasta que le veo recostarse de espaldas al suelo, obligarme a abrir más mis piernas y posando su cabeza entre medio de ellas. Oh. A través de espejo, logro observar cómo sus dos enormes manos se posan sobre el interior de mis muslos y me obligan a abrir más mis piernas a un costado de su cabeza y a bajar sobre él, dejando los labios de mi intimidad levemente abiertos sobre los labios de su boca. —Ah — jadeo con sorpresa al sentir su aliento frío chocando contra mis pliegues, que se contraen. Gracias al reflejo frente a mí, logro ver como sonríe debajo de mi intimidad y cómo una de sus manos se separa de mi muslo para estirar dos dedos y separar mis pliegues, dejando mi húmeda entrada y mi clítoris a su entera disposición. — Oye, espe... — su lengua roja y larga se adentra en mi interior en una certera penetración, sacándome un grito de sorpresa al ver a través del espejo cómo sale de su boca como si no tuviera final y como se deslizaba dentro de mí —. Joder gimo alto, haciendo mis manos puños a mis costados y observando asombrada la imagen frente a mí. Otra parte de él que no es normal vuelve a estar dentro de mí, y solo puedo reaccionar gimiendo. Esa lengua anormal me quita todo poder de hacer a mi raciocinio funcionar. Y, aumentando mi tortura, su pulgar se mueve hasta mi clítoris y comienza a torturarlo, dándole suaves caricias circulares en tanto su lengua vuelve a salir de mi sexo para luego volver a adentrarse en mi interior. Grito de placer. Verlo a través del espejo, por alguna extraña razón, logra humedecerme aún más. Me sorprende la excitación que me genera ver aquella lengua paranormal profanando mis paredes y sentirla hurgando dentro de mí. Me embiste, absorbe la humedad con hambre y me vuelve loca en el proceso. Sin darme un respiro, aquel terrorífico fantasma comienza con un lento y profundo mete y saca, mientras sigue torturando mi clítoris con su pulgar y me observa desde abajo con satisfacción, lo cual logro captar al ver a través del espejo. Sus ojos oscuros están abiertos en todo momento mientras me penetra con su lengua, observando cada reacción que mi cuerpo produce a causa de sus caricias expertas. Por mi parte, no puedo parar de gemir y moverme sobre su boca, intentando obtener más. Sus lamidas y penetraciones me llevan al cielo y, al no poder seguir enderezada por tanto placer, dejo caer el vibrador que estuve apretando con desesperación todo el tiempo y me inclino hacia adelante. Las palmas de mis manos terminan sobre el suelo para mantener mi peso. En esa posición no logro verle, pero sí puedo sentirlo aún más profundo, mucho más. Su lengua parece estirarse unos centímetros más dentro de mí y, para terminar de volverme loca, su dedo sobre mi clítoris aumenta la intensidad de los movimientos. Y eso es todo lo que necesito para correrme como nunca antes. Grito como una loca y mis jugos empapan su boca y mis muslos internos. Su lengua no deja de moverse dentro de mí, intentando llevarse todo mi orgasmo con ella y bebiendo todo de mí. Agitada, me dejo caer hacia adelante, con mi rostro y mis pechos presionados sobre el suelo. Me sostengo con mis brazos sobre mi cabeza y busco aire como puedo. Eso se sintió extremo. De un momento a otro, siento como él retira su lengua de mi interior y gimo ahogadamente por el movimiento gemido. Le siento retirarse de debajo de mí, mientras mi cerebro y cuerpo intentan volver a encontrar la estabilidad que he perdido luego de aquel orgasmo arrasador. —Eso sí que fue caliente — susurro, agitada, sin realmente pensarlo. Levanto mi rostro de entre mis brazos flexionados sobre el suelo y vuelvo a mirar a través del espejo, confundida por no haber vuelto a sentirlo luego de que se retirara de debajo de mí. Extrañada, le busco en el reflejo del espejo. Me lo encuentro al instante. No se fue, y aún está detrás de mí, parado a unos pasos de distancia. Se relame la boca empapada de mi orgasmo mientras observa atentamente mi sexo con una mirada abrillantada. Es aterrador y al mismo tiempo muy caliente. Su intensa mirada sobre mi intimidad vuelve a encenderme. Inconscientemente, abro un poco más mis piernas. Mi sexo se expone y su mirada se enturbia. Con rapidez, acorta la distancia que hay entre ambos y se inclina sobre mí. Me toma de la cintura suavemente y tira de mí, obligándome a ponerme de pie y dejando mi espalda pegada a su cuerpo. Nuestras miradas vuelven a enfrentarse en el espejo. Sin dejar de mirarme, se inclina y pone su boca fría sobre mi cuello. Me estremezco, porque el toque se siente extraño. Pero al mismo tiempo reconfortante. El deseo es notorio, sin mencionar el m*****o duro que siento palpitar sobre la curvatura de mi trasero. Cuando pienso que me besará el cuello, sus labios solo se arrastran sobre mi piel y se acercan a mi oreja, dejándome desconcertada cuando los entreabre con la clara intención de hablar. —Balthazar — su voz gruesa y ronca sale en un grave susurro a un lado de mi oído, estremeciéndome de pies a cabeza por escucharlo hablar por primera vez. Sorprendida, le devuelvo la mirada y analizo la perturbadora sonrisa que surge en su rostro cuando los vellos de mi nuca se erizan y la humedad entre mis piernas aumenta sorpresivamente al escuchar su masculina y ronca voz decir... ¿su nombre? —¿Balthazar? ¿Ese es tu nombre? — pregunto como una idiota. Veo como su mirada se agudiza cuando, al parecer, le nombro. Me responde con un leve asentimiento. Sus manos se vuelven más posesivas y duras sobre mi cintura, sacándome un jadeo de sorpresa cuando una de ellas baja por mi vientre y se detiene por unos segundos sobre él para darle una suave caricia. Cuando por fin baja, una de ellas se posa sobre mi intimidad, la cual vuelve a estar húmeda y ansiando por su frío contacto, demostrando lo poco racional de las reacciones de mi cuerpo ante este fantasma.
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