«Nuestros hombres han negociado con Massimo Morelli, y él accedió a dejar pasar que atacamos en sus territorios y a otorgarle una de sus islas a cambio de los suministros. También para saldar la deuda que tenía con usted, mi lord. Solicitó que le llame en cuanto pueda y que sea avisado la próxima vez que usted quiera volver mierda a los Pavél, ya que lord Massimo dice también tener asuntos pendientes con los cazadores — termina, y asiento, conforme. Se relaja. —Bien, asegúrate de que los Pavél sepan quien fue el que los masacró en sus putas narices — ordeno, tendiéndole el informe para despedirlo. Al instante se va. A la mierda con los Pavél y a la mierda con cualquiera que se interponga en mi camino. Nadie es más poderoso que yo y, sin duda, nadie le toca un pelo a mi mujer y a mi hijo

