Estoy nuevamente sobre él. Penetrándolo mientras veo en su tierno rostro leves manchas de pintura que ha dejado en su cuerpo el lienzo húmedo sobre el cual lo hago mío. Ha sido inevitable hacerlo, después de la confesión siento la necesidad de dejar en él mi marca, sentirle mío cada segundo y que nadie nos va a poder separar. He pintado su rostro cientos de veces en el lienzo, he gastado materiales procurando hacerlo mejor de lo que es en la realidad. Él sabe que me tiene en sus manos, que soy como azúcar dispuesta en la cual puede verter un vaso de agua. Sabe que lo amo. Cuando me vengo en su interior no dudo en besar sus mejillas, a lo que él responde acariciando mis cabellos de manera delicada. Sus besos mariposa se reparten en mi cuello como una brisa que roza la frialdad. Me

