—Bienvenido señor Anderson, me alegra verlo mejor, la última vez se veía fatal por los golpes que tenía en su cabeza —lo recibió Jeison con mucha amabilidad como siempre lo ha hecho. —De no haber sido rescatado por usted, no solo habían sido los golpes, ya no estuviera respirando. —Siempre la vida pone todo en su lugar y quizás nuestro lugar es trabajar juntos y de la mano. —Debo decir que fue algo muy… No sé cómo llamarlo. ¿Un golpe de suerte? —¿A qué te refieres? Igual que a ti. A mí no me gustan los rodeos. —Cuando empecé a buscar a Jackson, buscaba una persona rica de cuna, con todo lo que deseaba a su alcance y nunca pude encontrar nada sobre él, claro, no lo podía hacer porque no tenía la información de que era gemelo con usted. —Exacto, muchas personas no encuentran quién es e

