— ¿Trabajar? —cuestiona retomando su tarea de limpiar la vajilla sucia. —Has roto mi móvil, así que vas a pagármelo con trabajo —comento enviando un mensaje a Deisy. Se gira hasta mí con indignación y aunque no la observo sé exactamente la forma en la que me mira. Siguen creyendo que es una chica tímida, pero conmigo nunca lo ha sido. —Tienes dinero para comprarte otro, así que deja de ser dramático —apunta. —A diferencia de ti, no hago dramas… —Sabía que en el fondo siempre has admirado como soy —me interrumpe apoyando las manos a la encimera e inclinándose. Levanto la cabeza del móvil y la observo con seriedad. No estoy para sus payasadas. Últimamente lo menos que tengo ganas de hacer es estar en guerra con ella. No voy a explicarlo, pero es lo que hay. —Cámbiate de ropa —ordeno

