Ella se marcha con una sonrisa y yo me dirijo hacia el sitio inferior. Me acerco a la tumbona dónde Ashley está tomando sol. Le doy un azote, pues no me canso de palmear sus redondas nalgas. —Debemos ir a trabajar —le digo y ella levanta la cabeza para atenderme. —Creía que hoy no habría nada de trabajo. —Yo también, pero lo hay —digo—. Así que ve a arreglarte que la campaña se hará en media hora. —No será que estás evitando tocarme John Stone... —Si tuviera la capacidad de evitar tocarte no estarías en mi casa —dejo claro—. Ve a cambiarte y a dirigir las ideas que tú has propuesto para esta campaña. No la dejo responder porque me dirijo a la última planta para cambiarme. Se va a hacer la maldita campaña ahora, aunque mis planes estaban jodidamente mejor antes. Al regresar a la p

