Narra Ángel
Regresé a casa de mis padres y estaban algo preocupados por la manera en la que me fui de la comida, los Griffin ya se habían ido, mis padres les tuvieron que pedir disculpas de mi parte, pero les dije había un verdadero motivo para hacerlo, ellos se me quedaron viendo, bueno mi madre ya sabía, me había llamado, pero al parecer mi padre no, les dije que al fin contacté a la madre de su nieto, mi padre se sorprendió al escuchar la noticia.
- ¿Qué te dijo ella?- pregunta curiosa mi madre
- Que… le dijeron que yo había fallecido en un accidente- le digo con tristeza
- Pero le pedí a Michelle, que al menos ustedes lo conozcan- ellos me miran con alegría y me abrazan
- Gracias hijo, y me alegro en verdad que los contactaras.- dice con lágrimas en sus bellos ojos
- Al fin conoceré a mi nieto- esta vez habla mi padre
- Así es, de hecho… vendrán mañana por la tarde, antes de irse- e ignoro a donde regresaran, digo que no hay peligro, digo, Pamela está en el hospital de salud mental, pero ella no confía mucho, así que tendré que respetar su decisión.
- ¡¿Mañana?! – gritan los dos sin poder creerlo
- Si, y yo no me podré aparecer, así que espero que al menos ustedes lo puedan disfrutar- digo y ellos sonríen con felicidad
Será difícil para mí no poder conocerlo y abrazarlo en persona. Sólo puedo sentir mis lágrimas caer por las mejillas, y todo por una maldita loca que se obsesionó y se empeñó en acabar conmigo, a veces me pregunto ¿Por qué existen personas así, despiadadas? Creí que me amaba, creí amarla, la que en verdad lo hacía era Michelle, luego pasaron más de seis años sin saber siquiera quien era yo realmente, hasta hace poco que fui descubriendo mi verdadera identidad, y si no fuera por el esposo de Felicia, yo seguiría sin saber que tengo un hijo. Al menos lo veré crecer por fotos.
***
Me encontraba en una cafetería hundido en mis pensamientos, de todo lo que viví, de lo desgraciado que me porté con las mujeres, pero… ese no era yo, aunque desde que soy dueño minoritario de la empresa de mi padre, las mujeres aprovechan para seducirme y si pueden, sacarme dinero con acosos falsos, si he tenido aventuras con mujeres, pero fuera del campo laboral. También tengo la duda de cómo les estará yendo a mis padres con su nieto. De pronto escucho unas risas de mujeres que recién entran al lugar, volteo y era nada más y nada menos que esa mocosa molesta y sus amigas, siente mi mirada y se fija en mí, esos hermosos ojos azules… pero ¿qué demonios estoy pensando? rápido cambio mi vista a otra aparte, veo de reojo y se fueron al fondo y ella está dando la espalda, no debo fijarme en ella, sólo es una mocosa infantil y grosera. Terminé mi café, pagué y salí del lugar, la verdad no esperaba verla en un lugar así, digo la ciudad es algo grande para encontrármela. Sigo caminando sin rumbo fijo cuando siento chocar con alguien, nuevamente, en seguida me disculpo sin mirar de quien se trata.
- ¿señor Anderson? – pregunta la voz de una mujer que conozco
- Buenas tardes señorita Douglas- me sonrojo de la pena
- Buenas tardes, ¿de paseo?- pregunta con una hermosa sonrisa en sus labios, es hermosa, desearía algo con ella, pero prometí nunca más involucrarme con mis asistentes
- Algo así- le regreso la sonrisa
- Me alegro. Lo veo el lunes- se despide y se va
Yo sólo me quedé como idiota mirándola por donde se había ido, llevaba una falda corta color n***a y una blusa blanca con escote y su cabello suelto, ¡Demonios! Como la deseo tener. Creo que debería ir a mi departamento, se está haciendo tarde.
- ¿Tú que haces aquí?- esta niña hará que me dé un infarto algún día. Sé que queda mirando con una ceja alzada y los brazos cruzados
- Nada, ¿no puedo pasear?- dice algo altanera y yo sólo ruedo los ojos
- No tengo tiempo para tus altanerías infantiles- dejo de mirarla y sigo caminado
- Eres un grosero- dice y hace que me detenga y la mire nuevamente
- ¿Disculpa? - ¿Qué se trae?
- Lo que oíste, alza los hombros restándole importancia
- ¿Por qué grosero?- ahora soy yo quien cruza los brazos curioso a su respuesta
- Porque te vas de una comida de tus padres con invitados sin despedirte, además fueron ellos quienes se disculparon por tu parte- me mira furiosa
- Tenía algo muy importante- le digo fríamente
- ¿en serio?- dice con ironía
- ¿y que era más importante?- esta niña comienza a exasperarme con su interrogatorio
- Eso no es de tu importancia- me mira y baja los brazos
- Bien, a la otra ten la educación de despedirte de los invitados de tus padres- se gira y se va
- Y dices que el grosero soy yo- me burlo de ella, voltea y me mira con los ojos entrecerrados.
En serio, esta niñita me causa un malestar con sólo verla, es una molestia, no entiendo como mi padre quiere que me case con ella, no es más que una persona sin modales.
Narra Krista
Me encontraba en un restaurante con una amiga, Karina, estábamos platicando de los compañeros de la maestría, y a mí la verdad, ninguno me llamaba la atención como a ella, hasta la plática se me hacía algo aburrida, de repente le dije que iría a refrescarme, estaba distraída con mi teléfono, cuando choco con el cuerpo de alguien y en eso casi se cae mi teléfono de las manos.
- Fíjate por donde vas idiota- le digo furiosa
- ¿disculpa?- cruza los brazos sin dejar de mirarme.
- Lo que escuchaste- le digo entre dientes
- Tú eres quien debería de fijarse mocosa altanera y grosera- eso me enfureció mas así que no dije más y seguí mi camino, lo que tiene de guapo lo tiene de bruto. Además debo concentrarme en la cena de hoy con un socio importante de mi papá, porque tiene la grandísima idea de comprometerme con su hijo, sé que tiene treinta años, lo que lo hace interesante, sólo espero que sea guapo y caballeroso, salgo de los sanitarios y regreso con mi amiga, y afortunadamente ese tipo pon el que me topé ya no está.
Me estaba arreglando para la dichosa cena, y estoy algo curiosa por conocer al que será mi prometido, así que me puse un lindo vestido color azul rey suelto de la falda, unos zapatos bajitos del mismo color, y me amarré el cabello, bien dicen que la primera impresión nunca se olvida.
Llegamos a la casa del socio de papá, un tal Anderson, de repente me distraigo de nuevo con mi teléfono, escucho que abren la puerta y nos invitan a entrar, al mirar, veo una pareja poco mayor que mis padres, bien conservados, papá nos presenta con la pareja amable y veo a un hombre con buena presentación, pero al verlo, estaba que casi me daba un ataque al corazón ¿en serio? De todos los hombres en el mundo ¿tenía que ser ese idiota del restaurante?
- ¿¡Tú!?- me sorprendo al verlo
- Mucho gusto soy Ángel- El muy sínico me mira extendiendo la mano y yo simplemente lo rechacé.
- Ok, no entiendo nada- dice el señor Anderson confundido
- Esta mañana su hijo chocó conmigo, y eso me molesto porque no fue para fijarse por dónde camina- digo mirando a ese idiota sin modales
- Pues debió ser el destino que se conocieran- ríe mi papá al decir eso
- ¡Papá! No es gracioso- digo muy molesta cruzando los brazos
- Pueden pasar a tomar asiento, la cena está servida- dice su mamá con alegría
- Así que… ¿serás mi prometido?- digo con sarcasmo y él voltea a verme
- Así parece- dice en tono seco
- Pues ni creas que lo permitiré- digo con la frente en alto
- Y ¿Tú crees que estaría interesado en casarme con una chiquilla como tú? – es más grosero de lo que parecía y lo miré con frialdad
- ¿Cómo me dijiste? – digo incrédula
- Para tu información tengo 24 años- digo furiosa
- Pues no lo pareces- me sonríe hipócritamente
- Y tú debes ser un anciano- digo entre risas y vi como le dolió
- Hijo, los estamos esperando- vuelve hablar la señora Anderson
- ¿vives con tus padres?- digo con maldad
- Obvio no, mocosa- me fulmina con la mirada.
Sólo espero que mi padre cambie de opinión, no quiero casarme con ese tipo grosero y arrogante, es de lo más odioso.
Unos días después, nos volvieron a invitar a comer costillas a la bbq, suena delicioso, la señora Bárbara me regala una sonrisa, ella si me cae bien, y también su esposo, a veces me pregunto ¿acaso no han educado bien a su hijo? Porque es el único sin modales en esa familia, y antes de sentarnos a comer el tal Ángel recibe una llamada y se va, ¿en serio? ¿Así nos deja botados? No les digo, incluso sus padres tuvieron que disculparse en su lugar.
Al día siguiente, estaba con mis amigas disfrutando de la mañana, fuimos a una cafetería y al entrar sentí la mirada de alguien, volteo y ahí está él nuevamente, me mira por un instante y después de unos segundos voltea su mirada a otra parte.
- Krista, vamos a sentarnos- me dice Karina sacándome de mis pensamientos y yo la seguí
- ¿Quién era ese hombre tan guapo a quien mirabas?- me pregunta ella nuevamente y yo sólo me puse roja
- No lo conozco- digo sin importancia
- ¿segura? Si hasta te pusiste roja- me dice con burla
- Además ni esta tan guapo- ¿o sí?
- Si tú lo dices- ni insistió con el tema, y gire discretamente y él ya no estaba.
Después de 10 minutos salí de ahí con el pretexto que tenía un asunto pendiente con mis padres, no entiendo por qué salí para buscarlo, digo es un tipo de lo más mal educado, ya lo vi, pero está hablando con una mujer muy atractiva, veo que conversan y se despiden rápido,
- ¿Tú que haces aquí?- me dice y mira como si viera un fantasma
- Nada, ¿no puedo pasear?- lo miro cruzando los brazos y el rueda los ojos
- No tengo tiempo para tus altanerías infantiles- se da la vuelta y sigue su camino
- Eres un grosero- le grité
Se gira con desconcierto ante mis palabras y me pregunta por qué grosero, le reclamé por la comida en casa de sus padres de irse así como así y como ellos se tuvieron que disculpar a su nombre, me dijo que tenía algo importante que hacer, le reclame que lo era más que la comida y el muy mal educado me dijo que no me importaba… ¡aahh! Es un completo idiota… le dije que a la otra fuera más educado. Y mejor preferí irme de ahí antes de que pierda la cordura y le diga hasta de lo que se va a morir. Yo jamás me casaría con alguien así.