Abrí los ojos viendo todo algo borroso, miré a mi alrededor desorientada, gracias a ese olor inconfundible a medicamentos y desinfectantes sabía que estaba en el hospital, pero ¿por qué?, como si de fichas de dominó se tratase, las imágenes inundaron mi cabeza, me incorpore rápidamente, llevé mi mano a la cabeza me había mareado – Ten cuidado–me giré viendo a Peter que entraba en la habitación – Tengo que ver a Dante–intenté levantarme, pero me lo impido – No vas a ir a ningún sitio–dijo serio – Peter, tengo que ver como esta–comenté con desesperación, pero por su mirada sabía que no cedería, suspiré recostándome – Él está bien, ya ha despertado–asentí sintiéndome aliviada por ello – ¿Cuánto llevo inconsciente?– – Casi dos horas–lo miré con sorpresa– Nos asustaste mucho, si no l

