Abrí los ojos sintiendo un terrible dolor de cabeza, anoche bebí más de la cuenta, me senté en la cama mirando a mi alrededor dándome cuenta de que no se parecía en nada a la habitación en la que estaba, la puerta del baño se abrió, me quedé helada al ver salir a Dante con solo una toalla en la cintura – ¿Qué haces aquí?–pregunté asustada, levanté las sabanas viendo que solo llevaba una camisa holgada– Por favor, dime que no hicimos nada–supliqué algo asustada ante esta posibilidad – Estoy aquí porque es mi habitación, no hicimos nada, viniste tu sola–mis ojos se agrandaron con sorpresa ante sus palabras – ¿Yo vine?– – Sí, llegaste cuando estaba en el baño, al salir ya estabas dormida en mi cama–suspiré aliviada eso significaba que no había cometido una barbaridad, pero rápidamente mi

