Dirigí mis pasos hacia la habitación, cada vez me costaba menos manejarme en esta casa, aunque aún me solía perder por otros sitios, entre quedando sorprendida, él estaba allí quitándose la corbata, al verlo, dejé las cosas en la cama y corrí a abrazarlo con fuerza – Veo que me has echado de menos–comentó riendo – Claro que sí, apenas te he visto en esta semana–dije sin soltarlo – Esta semana será más tranquila, por lo tanto, nos veremos más y te llevaré fuera de esta casa– – ¿Solos tú y yo?–pregunté levantando la cara mirándolo – Solo nosotros, te lo prometo–sonreí ante su respuesta, se inclinó dándome un beso en la frente Bajamos juntos al comedor, estaban casi todos esperando solo faltábamos nosotros y Arabella, nos sentamos en nuestros respectivos puestos, un grito que venía

