Hazme tuya una vez más
—buenos días señorita Ferrero— saluda la azafata encargada de que Emily sea bien atendía en el transcurso de su vuelo
—buen día, vino blanco por favor— pidió Emily al tomar asiento con elegancia
—como ordené, señorita Ferrero— se retira la azafata
—señorita Ferrero, si desea descansar, la habitación es ideal para usted— le aconseja su escolta personal
—¿Me ves con cara de descansar?— pregunta ella retirando con elegancia sus gafas de lujo
Su escolta pasa saliva —lo lamento señorita Ferrero, si necesita algo por favor estoy a su servicio.
Emily lo fulmina con la mirada, y luego retoma su compostura, se coloca las gafas y recibe la copa de vino blanco.
Su escolta personal se llama, Jimmy Will, fue contratado por Zac en una agencia especializada en la protección.
En estos momentos, Emily viajará a Grecia, su sueño fue conocer ese lugar, y aunque sea un poco largo, trata de relajarse.
Horas después, el avión aterrizó y Emily está ansiosa por tocar tierra.
Jimmy, la ayuda a bajar las tres gradas, y luego camina hacia el auto donde la va a transportar al hotel prestigioso dónde se va a hospedar
Para Emily es un sueño hecho realidad, aunque no demuestra su felicidad, ya que su temple es frío, en su interior desea brincar de la emoción, el hotel es una maravilla con vista al mar azul, tal cual como ella lo deseaba.
—mi habitación es la del lado señorita Ferrero, si necesita algo estaré atento a su llamado, que disfrute su estadía— Jimmy le sonríe perdido en la belleza de Emily
—¡Largo de mi habitación!— ordena ella siendo arrogante
Al estar sola, se despoja de sus finos tacones y luego del abrigo, el apartamento esta oscuro, lo único que da la iluminación, es el resplandor de la hermosa luna.
Pero así quiere estar, bajo la oscuridad para poder sumirse en sus pensamientos.
Al ver el minibar, se acerca y elige el mejor vino, para luego servirse un poco y caminar hacia la terraza, el aire fresco y la vista hermosa del mar la hizo volver a tener ese sentimiento de dolor, bebió un sorbo de vino, y vuelve a fijar su mirada en el mar, escuchando aquel sonido de las olas, dónde siente más melancolía y se pregunta ¿Por qué murió?. Su psicóloga le recomendó no iniciar esos pensamientos para que no vuelva a tocar fondo, pero lo extraña, extraña al hombre que la hizo suya una y otra vez.
Niega con la cabeza al sentir una lágrima deslizarse por su mejilla derecha, por lo que toma la decisión de irse a su dormitorio, al alzar su mirada, se queda estupefacta al ver una figura masculina sentado en el sillón, cruzado de piernas.
Inmediatamente Emily deja caer la copa de vino por el impactó, no puede ver con exactitud su rostro, por lo que un escalofrío recorre su cuerpo.
—¿Quién eres?— pregunta retrocediendo con cautela por el temor
—Emily... — esa voz Emily la conocé perfectamente
—tú...— señala ella, con su mano temblorosa y sintiendo ese fuerte palpitar en su corazón
—Emily...— vuelve a mencionar su nombre susurrando, esa voz tan varonil, que provocó una marea de calor en el cuerpo de ella —no te acerques — ordena al percibir su acercamiento
—pero... ¡Tú estás muerto!— exclama y siente que el corazón se le va a salir
—no sé que carajos hago aquí, soy un maldito monstruo, quiero que te olvides de mí
Emily no puede ver con exactitud su rostro, y eso le causa más nervios porque no lo puede creer, piensa que está alucinado.
Al saber que es él, ese hombre que la desarma, que la hace perder la cordura, a quien le entregó su virginidad y la ha hecho tener cientos de orgasmos, quiere abrazarlo, besarlo, saber que es real y no su imaginación.
—¡Alto, Emily!— ordena Teo, siempre tan demandante
—¿Cómo puedes decir que me detenga? Carajo estoy alucinando, a tí te sepultaron— ella niega con la cabeza y retrocede
—he fingido mi muerte, no quiero que nadie me tenga lastima y menos tú, quiero que vivas tú vida maldicion, estás joven, eres un chica hermosa y exitosa, debes intentar estar con alguien más ¿Acaso piensas estar toda tu puta vida sola?
—¿Estás demente? Sabes que la última vez que estuvimos frente a frente en ese maldito incendio, entendiste que estoy en tú corazón
—tonterias Emily, solo tú sabrás que no estoy muerto, y la razón importante por la que estoy ante tí, es para decirte que te olvides de mí
—¿Cómo puedes ser tan cruel?— ella se acerca pero Teo se coloca de pie inmediatamente
—¡Un paso más, y me marchó!
—¿Acaso has perdido la cabeza?— Emily siente esas ansias de acercarse más
—la estás perdiendo tú, al aferrarte a mí, quiero aclararte que jamás te amé, que lo único que sentí por tí fue atracción
—¡¡Mientes!!— gruño ella sintiendo su corazón añicos, es la única persona que puede ver su debilidad
—estoy siendo sincero, vive tu gran puta vida, no esperes que te pasen los años y luego ningún hombre se fije en tí
—¿Por qué mierdas apareces, de la nada sin importarte lo que yo siento? ¿Acaso no sabes todos los traumas que sentí por tu maldita perdida?
—lo sé todo... y por esa razón quiero decirte que vivas tu vida, jamás volveré a aparecer
Teo camina hacia la puerta, pero Emily no se quiere rendir, ella inmediatamente lo agarra de la mano, y Teo al sentir su tacto, siente un escalofrío recorrer su cuerpo. —no te vayas, quédate, hazme tuya una vez mas— súplica dejando su enojó a un lado —déjame verte, quiero verte, quiero besarte, te quiero sentir
Teo coloca sus manos en el rostro de Emily y ambos pueden sentir su respiración. —no podemos volver a estar juntos, soy un hombre el cual alguien puede ver y se asustaría por su apariencia, eres un chiquilla para mí, nuestra diferencia de edad sería un pecado