La pareja entro en la casa y el CEO subió enseguida al piso de arriba y Adriana lo sigue con las palabras atoradas en la garganta. No era tan difícil decirle que podía dormir en la cama, realmente era enorme la cama. Vio como él dejo las bolsas sobre el sofá, se dio la vuelta y la miró fijamente, eso se le daba bien pensó ella. —Bueno…—lleva las manos a sus bolsillos —. Creo que es todo, me parece que no fue tan mala la salida. Adriana muerde la carne interna de sus labios. —Se lo que dije esta mañana, no te preocupes, yo dormiré en el sofá. Que pases buenas noches, Adriana —añade. Pasa a un lado de ella. —¡Podemos compartir la cama!, es cierto, la cama es muy grande —Bastián gira el cuerpo. —No te preocupes. —Me has dicho que pasaremos al menos unos 5 días aquí, no vas a dormir to

