Adriana se da la vuelta para ver a Bastián quien también volteo para verla con aquellos ojos grises tan penetrantes. —¿Porque? —¿Y porque no? —¿Es una broma? —No lo es, estoy hablando en serio. Podemos ir a un restaurante muy bueno que está a poco tiempo de aquí, podemos ir caminando sin problemas. Ella pestañea con insistencia, no parecía que se estaba jugando con ella. Pero ¿Por qué la estaba invitando a salir? ¿Qué se traía? —¿A cuenta de qué? hasta donde dice el contrato nosotros no… —¿Puedes olvidarte un momento del contrato? —Adriana enderezo su cuerpo —. Creo que necesitamos salir de la casa, ver a otras personas, ¿no lo crees? En eso tenía razón, el encierro de la casa parecía que los estaba abrumando. No hacían otra cosa que discutir. Adriana aplana los labios al mismo ti

