El autobús se detuvo para tomar un descanso de dos horas. Tiempo suficiente para buscar desayuno y refrescarme, quería lavar mi cara y despejarme de aquel cansancio de tanto pensar pues me encontraba agotada emocionalmente. Valentine jamás apareció, entonces entendía que de pronto no era la princesa Heaven que todos me decían, solo eran mentiras para poder agradarles, mi príncipe no vino a mi rescate. ¡Pues bien! ¡Yo sería mi propio príncipe! Yo tendría que salvarme de mis problemas, y seria responsable de mi misma y de mi vida. Ya era suficiente de estar enjaulada con promesas falsas, con las que solía ser alimentadas, ya no más. Heaven tenía que madurar. Ya era la hora, tengo miedo de verdad, no sé qué tenga mi futuro preparado para mí, pero si son desgracias yo las afrontaría con l

