La mañana era muy soleada, aquí las lluvias no llegaban a intimidar este lugar. A las 8 el desayuno estaba servido en ese comedor al aire libre. Panqueques, mermelada y miel junto a un dulce café, los sabores se hacían agua en mi boca estaban en la enorme mesa ovalada. Cornie hablaba tranquilamente con los chicos, apenas había 4 inquilinos, pero todos me recibieron estupendamente. Kuro no paraba de decir que era la primera persona que conocia que comprendía lo de su nombre y cultura, su ánimo porque me integrara en el grupo me agrandaba el corazón. Jack no apareció en la comida, pero los otros 4 chicos si y se presentaron muy amablemente. El primero en recibirme con un saludo fue Josua, quien parecía exótico con su piel achocolatada y magníficos ojos verdes que eran pequeños y seductore

