Sally Estoy saliendo de la ducha cuando mi teléfono vibra sobre el lavabo. Me envuelvo en la suave toalla y camino hacia él, tomándolo de inmediato. –¡Oliver! ¿Dónde estás? –presiono el teléfono contra mi oreja y retrocedo más al baño. Zakhar no estaba en el dormitorio cuando entré aquí, pero eso no significa que no haya regresado. Y no estoy segura de si está bien que sepa dónde está Oliver. –Tuve que salir de la ciudad por unos días –suena molesto. –He estado intentando contactarte. ¿Por qué no respondías? –ajusto la toalla cuando empieza a deslizarse por mi pecho. Mi cabello gotea sobre mi piel. –Estaba ocupado –dice, desechándome por completo–. Solo quería asegurarme de que entregaste ese dinero a quien debía recibirlo –habla como si hubiera alguien cerca que no quiere que sepa qu

